sábado, 29 de enero de 2011

Marvel Héroes - Nick Furia Agente de S.H.I.E.L.D.

Existe la extraña necesidad de disculpar las faltas de cualquier obra que, de alguna manera, haya trascendido con el paso del tiempo y esté muy bien considerada debido a unas virtudes realmente innegables. Es el caso del Nick Furia de Steranko, al menos en los números que vemos recopilados en este tomo de Marvel Héroes, donde vemos una gran saga de unas nueve entregas, aunque sean de menos páginas al ser complementos de la célebre colección Strange Tales, dedicada al regreso de cierto villano de Hydra contra una S.H.I.E.L.D. primeriza y desprevenida.

Los primeros números tratan la entrada de Nick Furia en la organización que incluso hoy en día permanece ligada a él. Son unos números de Stan Lee y Jack Kirby que sirven de perfecta presentación para todo aquello que veremos a continuación a lo largo del tomo. En pocas páginas, como es habitual en estos artistas y creadores, se revelan una gran variedad de elementos con una imaginación desbordante que queda en la memoria del lector. Todo con unos diálogos propios de la época, con mucha verborrea y presunción por parte de unos personajes que se vanaglorian en todo momento de sus propios actos, sean éstos villanos o héroes. El maniqueísmo está presente en todo momento y ni el propio Kirby se molesta en esconderlo con sus dibujos. Es la inocencia que se destilaba por aquellos años, con cierto encanto y soltura que hoy en día perduran y se aprecia con cierto agrado si uno sabe lo que se va a encontrar.

Sin embargo, con la entrada de Steranko en la colección, aunque los números ganan en cuanto a virtuosismo gráfico con este dibujante tan detallista como imaginativo, pierden demasiado en cuanto a guión, volviéndose éste cada vez más torpe, más absurdo y más infantil en según qué momentos. Los diálogos del trío de secundarios de la base de S.H.I.E.L.D.: el agente Jones, Dum Dum Dugan y el agente Sitwell son un claro ejemplo del tono que nos acompaña en gran parte del tomo, un humor que ha envejecido fatal y que lejos de hacer entrañables a los personajes nos lo hacen cada vez más y más repelentes. 

No da la impresión de que estemos en ningún momento ante una organización de espionaje competente y capaz, todo lo contrario, el desapego por todo lo que sucede es tal que la lectura pasa lenta y monótona. El enemigo se infiltra de cualquier manera, Furia siempre está en constante amenaza, y cuando no lo está es capturado para posteriormente salvarse con el utensilio de turno que se saca (algunas veces literalmente) de la manga. En otras palabras, no existe la sensación de peligro, los personajes son planos y poco interesantes, los villanos son de opereta, los planes dejan mucho que desear, las peleas están acompañadas por frases supuestamente ingeniosas que en vez de acompañar a la acción despistan, algunos finales no se muestran sino que se explican en monólogos aburridísimos... Puede que sea la obra que creó todos los tópicos actuales, pero eso no la hace más interesante de cara al lector poco acostumbrado a estos excesos.

En resumen, nadie duda de su trascendencia, sobre todo en lo que se refiere al arte de Steranko, probablemente la única razón de peso para hacerse con el tomo. Es cierto que hay mucha imaginación y creatividad en estas páginas, pero el desarrollo es caótico y poco interesante, demasiados elementos hacen que el lector se salga de la historia cada dos por tres. Es una pena que haya envejecido tan mal.

miércoles, 26 de enero de 2011

El Padrino - Mario Puzo

Es sorprendente comprobar cómo hasta la novela original puede llegar a vivir bajo la sombra de una adaptación. En el caso de El Padrino de Mario Puzo, está claro que el escritor intentó perfeccionar su propia obra, esto se nota en exceso tras leer la novela, la cual no es que esté exenta de méritos, pero al lado de la famosa película de Coppola, no cabe duda de que ha envejecido bastante mal, pese a ser un excelente retrato ficticio de las mafias italianas que residen y operan en los Estados Unidos a lo largo del siglo pasado.

Lo primero que llama la atención es la asombrosa fidelidad de la adaptación. Indudablemente, ver la película antes de leer la novela la perjudica enormemente. No sólo porque engrandece aún más las virtudes de la primera, sino porque también deja más palpables los defectos de la segunda. Así pues, lo que tenemos es una novela muy ligada a su tiempo, que desde luego deja expuestas las inquietudes y pensamientos de su escritor, ya que su impronta personal está ahí en todo momento. Puzo era un hombre de su época, y así lo demuestra en su forma de tratar, por ejemplo, a la mujer, que es escrita en todo momento como un deseo sexual constante del hombre, siempre dispuesta al sexo y con descripciones bastante notables de sus reacciones químicas a la hora de sentir placeres corporales. Por otro lado, también sorprende la forma en que se describe el honor, la traición y el respeto, que son sin duda los conceptos que más atrajeron a numerosos lectores, ya que están soberbiamente expuestos.

Por otro lado, el desarrollo de los acontecimientos es tan fascinante como en el célebre filme, que tan bien supo adaptarlos. La historia de Vito Corleone y cómo su hijo Michael tomó su testigo está tan impecablemente bien reflejada como cabría esperar, tan fascinante, cautivadora y atrayente como cualquiera pudo haber imaginado en el medio escrito. Ahí es donde Puzo dio lo mejor de sí, su obra maestra. Sin embargo, no es un diamante tan pulido como cabría esperar. Su desarrollo es algo caótico y se pierde entre demasiadas banalidades que se multiplican muy especialmente cuando se centran tanto en personajes tan poco importantes para la trama central como Johnny Fontane o Nino Valenti, cantantes de las Vegas que protagonizan los capítulos menos interesantes de la novela. Es imposible evitar pensar que sus historias estarían bien en una obra aparte dedicada a ellos, pero para nada tienen la suficiente relevancia dentro de la trama de los Corleone como para que se les dedique tantísimo espacio. En otras palabras, Coppola hizo bien en obviarlos y se comprende muy bien por qué.

Pese a todo, es una novela muy aconsejable, que atrapa y fascina a partes iguales, pese a que se siguen con más fascinación unos capítulos que otros. Pero su lugar en el podio como la mejor novela de la mafia no hay quien se lo dispute, especialmente gracias al impecable desarrollo de un personaje tan tridimensional como es Michael Corleone.

domingo, 23 de enero de 2011

Africanus - El hijo del cónsul

Debo mencionar que no estoy nada acostumbrado a leer libros de más de 500 páginas. Nunca he tenido paciencia para aguantar tanto tiempo con un sólo libro, es un mal que estoy intentando curar ahora, primero con la trilogía de Escipión (cuyo primer libro es el que nos ocupa), la muy célebre saga de Canción de Hielo y Fuego y ya veremos si algún día logro darle una oportunidad a Los Pilares de la Tierra, que llevan en mi estantería desde hace ya casi dos años por lo menos.

Todo esto viene a cuento porque este libro, Africanus, pese a su extensión y mis prejuicios he podido acabarlo en menos de dos semanas. Esto se debe a que me ha resultado muy interesante y adictivo, aunque algo tiene que ver mi interés creciente por la historia de Roma, que tan fascinante me parece gracias a los tejemanejes de la familia de los Julios, que tan significativos fueron para el desarrollo de tan magno imperio. Pero esta primera entrega de la saga de los Escipiones es anterior a todo ello, narra las aventuras del joven Publio Cornelio Escipión, más conocido como "el africano", el azote de los cartagineses comandados por Aníbal que tan próximos estuvieron de dominar el territorio del imperio romano. Siempre es interesante ver cómo los romanos se parecen tanto en sociedad a nosotros mismos, con esa política repleta de hipocresía y puñaladas traperas, siempre con gobernadores capaces y otros más imbéciles que sólo buscan el beneficio personal por encima de todo y todos. Los debates de los cónsules y las decisiones que estos toman son, en mi opinión, uno de los mayores alicientes de este libro, que tan bien relata la vida cotidiana y política de esa ciudad y la de los países vecinos.

Sin embargo, no todo es tan magnífico, pese al rigor histórico, Posteguillo comete el error de ser quizá un tanto "hollywoodiense" a la hora de tratar a los personajes. Es decir, no cuela demasiado que los Escipiones y los Paulos, protagonistas de la novela, sean tan condenadamente buenos y ejemplares, mientras que Fabio Máximo, otro de los grandes cónsules de Roma en esa época, deja mucho que desear en cuanto a procedimientos e intenciones, muy villanesco en todo momento. Un poco más de objetividad entre ambos habría hecho de esta obra todo un ejemplo a seguir. Además, predomina demasiado el monólogo, muchos personajes relatan con pelos y señales todo lo que se les pasa por la cabeza. Por suerte, el escritor consigue mantenernos interesados gracias a que lo que cuenten nunca es tribial. Por otro lado, la obra se centra en exceso en unos pocos personajes pese a la gran cantidad que participó en los sucesos de las conquistas de Aníbal, lo que hace que se eche en falta un desarrollo un poco más coral, sobre todo para pulir la personalidad de algunos, que la mayoría son un tanto planos, siendo curiosamente Tito Macio el más redondo de todos en este aspecto, aún siendo protagonista de una subtrama poco ligada a las conquistas que, sin embargo, acaba siendo la más emocionante gracias al detalle con el que se explican los difíciles inicios del teatro romano.

Pero no querría acabar esta crítica, que tan descompensada me está quedando, sin sacar a relucir lo más sobresaliente de esta obra: las batallas. Colosales, magníficamente relatadas, inspiradísimas y muy descriptivas, sin ser jamás aburridas. De hecho, las batallas contra las fortalezas más famosas de Hispania de esa época están contadas de una forma inmejorable. Tanto la de Sagunto como la de Cartago Nova son bestiales, no sólo por lo emocionantes que resultan en cuanto al miedo y a la valentía que muestran los personajes, sino por las estrategias de las que se hacen gala, que la mayoría, si no eres historiador, no se ven venir. Decir que es lo mejor de la novela es quedarse corto.

Así pues, el primer contacto con esta trilogía de libros aprueba con nota. Ojalá esos fallos, que tampoco es que afecten demasiado en la lectura, vayan reduciéndose en las siguientes novelas para poder decir que estamos ante unos libros imprescindibles. Por el momento, me conformo con recomendarlos a todos aquellos que gusten de la historia de Roma. No os arrepentiréis si ese es vuestro caso.

viernes, 14 de enero de 2011

Fringe - Temporada 1

"La nueva serie del creador de Perdidos". Semejante frase publicitaria puede ser un tanto peligrosa, primero porque crea unas expectativas asombrosas para aquellos fans de la serie de los accidentados de la isla que difícilmente se podrán cumplir y luego porque hay otro sector del fándom que no confía en Abrams por ofrecer tantísimos misterios que se resuelven sobre la marcha sin demasiado ritmo o sustancia en su citada serie puntera. Yo estoy entre los segundos, así que tuve la ventaja de meterme de lleno sin esperar mucho, aunque también con bastante vagancia y con muy poca paciencia en cuanto a la posibilidad de que todo empiece a ir sobre demasiadas cosas sin respuesta. No es que desee que me lo den todo bien masticadito desde el principio, pero tampoco creo que deba por ello perdonar la falta de habilidad de un guionista a la hora de enfocar un argumento intrincado lleno de tramas que no se explican nada más insinuarse por primera vez. Para conseguir enganchar a alguien con esta intencionalidad hay que saber cómo hacerlo, ofreciendo tantos misterios como respuestas y consiguiendo que cada capítulo tenga su propio interés gracias a las subtramas que giran sobre la central y el carisma de sus personajes.

Pues bien, Fringe cumple sobradamente con todo eso y más. Para un servidor es todo lo contrario al proyecto anterior de Abrams. Siempre se tiene la impresión de que hay un plan para todo, que existe un elemento que une todos los cabos sueltos y esconde una gran trama detrás. Y esto se debe a un desarrollo que sólo se puede calificar de milimétrico, está muy bien pensado y desde luego hay pocas series que puedan presumir de dosificar las sorpresas de esa manera sin llegar nunca a cansar. Y eso que el esquema de cada capítulo de esta temporada es muy básico: Sucede algo gordo sobrenatural con una o varias víctimas mortales, la agente Olivia Dunham es informada, ésta se apoya en un genio perturbado llamado Walter Bishop para intentar descifrar el caso, durante el proceso deberá investigar (interrogando, abriendo unos cuantos cráneos... lo que sea) con la ayuda del muy ambiguo hijo de Walter: Peter Bishop. Al final "resuelven" los casos, pero siempre queda algo en el aire. Lo que pasa es que, a diferencia de Expediente-X (con la que comparte algún que otro detalle), la verdad ya no está ahí fuera. Mejor todavía: es mucho más interesante y lo abarca todo de una forma tan sorprendente que, pasados unos capítulos, ya será imposible desengancharse.

Como diría el Joker de The Dark Knight: Todo es parte de un plan. Lo mejor es que hasta eso da igual, es decir, es obvio que la trama principal es la más interesante y trascendental, pero eso no quiere decir que el resto sea adorno o simple morralla de relleno. Todo al contrario, el nivel de trascendencia es más o menos el mismo, dependiendo del caso, de lo que no cabe duda es que siempre es interesante y se van puliendo las personalidades de los personajes de una forma inesperada. Siendo esto último quizá lo mejor de la serie y lo que más empuja a verla. Walter Bishop es asombroso, carismático a más no poder, un enigma hasta para sí mismo y una especie de niño maduro que siempre tiene algo que decir, aunque sea como recurso cómico. Sus explicaciones de ciencia son propias de los mejores sketches del fabuloso Mundo de Beakman (algo que no debe interpretarse como negativo, ni mucho menos) y la interacción que sostiene con el resto de los personajes es realmente divertida e intrigante. Pero eso no es todo, Olivia Dunham, que parece la típica agente del FBI seria de televisión, acaba cogiendo tantos matices que incluso se posiciona a la altura de Walter en algunos momentos de la serie.

A esto sumémosle unos cuantos secundarios de lujo, mucha jerga científica expuesta de forma clara, una genial trama central y todo un mundo repleto de elementos por descubrir. No cabe duda de que Fringe, pese a su inicio dubitativo, acaba cogiendo un ritmo realmente vertiginoso, con mucha personalidad y con un argumento que es todo un puzzle a resolver. El enganche es irreversible, ahora queda por ver si esta vez estará a la altura de unas expectativas que, esta vez, las tiene por méritos propios.

domingo, 2 de enero de 2011

Boardwalk Empire - Primera Temporada

Erase una vez, Atlantic City en los célebres años 40. La ley seca es acogida con cierta frialdad pero también con cierto regocijo por parte de un pequeño sector de la población de la ciudad. En medio de todo, está el inefable y carismático Nucky Thompson, hombre de recursos cuya control de los negocios cubre más terreno de lo que uno podría llegar a imaginar. Tanto, que hasta la vida de algunas personas, secundarios de la serie, está condicionada por sus actos. Es algo así como el ser imperfecto que, sin embargo, lo cambia todo sólo por estar ahí presente. Sus ambiciones son tales que hasta el espectador se siente aturdido por su forma de proceder y hablar, para posteriormente sorprender mucho más su humanidad.

A grandes rasgos, esto es Boardwalk Empire. No es que gire exclusivamente alrededor de la figura del citado Nucky, pero desde luego todos los personajes están condicionados por sus acciones. Y son muchos los secundarios de gran interés que se pasean por la serie, algunos tan notables como el mismísimo Al Capone. Esta adaptación de la novela de Nelson Johnson comienza fría, incluso impersonal, como si la dirección de Martin Scorcese (director del episodio piloto) fuera más un gozo visual que una forma notable de contar la historia. Al principio hay tal amontonamiento de sucesos que uno no sabe muy bien cuál es la trama central. Sólo se sabe que hay numerosos personajes, unos más importantes que otros, con mucha historia detrás y mucha ambición, hasta en aquel que parece a simple vista más noble y altruista. La ambigüedad es la protagonista, sin duda, ya que se entienden las intenciones y aunque no se disculpen, por lo menos reciben un mínimo de comprensión al identificarnos con la situación en la que viven.

Lo que nos lleva al rasgo más positivo de esta temporada: La impresionante ambientación y aún más sobresaliente recreación de esa ciudad costera en aquellos interesantes años. Resulta curioso ver en una serie de HBO todos esos ingredientes que jamás han echado atrás a la cadena en un contexto tan bien aprovechado, no hay tema tabú para la serie, aunque de eso ya estamos más que acostumbrados a estas alturas. Cabría recalcar también que, esa frialdad de la que se hablaba en el anterior párrafo, desaparece por completo pasados algunos capítulos. Los personajes tienen tal tridimensionalidad que al final es imposible no caer rendido ante ellos. La trama mafiosa de corrupción y extorsión acaba en un impredecible segundo plano, no es lo que más ha importado en esta ocasión, ni muchísimo menos. Ahí se nota la mano de Terence Winter, que lejos de querer ofrecer un espectáculo de balas y sangre ha preferido ofrecernos un drama fascinante con personajes a la altura de las circunstancias, dispuestos a todo y despojados de todo tópico.

Resumiendo, Boardwalk Empire no sorprende por ofrecer una buena historia de mafia y corrupción, que la tiene, sino por transmitirnos una serie de situaciones en donde nada es lo que parece y donde se comprueba que resulta muy sencillo caer en la tentación de la corrupción y el pecado. Al final, eso es lo que ha sido esta temporada: una destrucción abismal del sueño americano. Y aunque no haya sido todo lo fascinante que podría ser en su primera mitad, la otra nos convence con creces de que estamos en una gran serie que todavía tiene que despegar. Y lo mejor de todo es que nos deja convencidos de que lo mejor está por llegar y que, además, llegará.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Año nuevo, cómics nuevos - Hastío de Marvel y DC

Empiezo a ver que por internet empieza a existir cierta tendencia a la hora de hablar de las dos grandes: Marvel y DC. La gente parece cansada de las franquicias de siempre y se está retirando a favor de las editoriales más pequeñas o a las líneas más personales al estilo Icon o Vértigo.

¿A qué puede deberse esto? Hay varias teorías que he ido reuniendo a partir de los posts leídos en varios blogs:

1 - Los cómics de superhéroes son repetitivos, no malos pero sí poco atractivos en cuanto a premisas manidas y muy mal aprovechadas. Esto es un mal especialmente para gente con mucho bagaje y mucho leído a lo largo de los años. Las historias tienden a repetirse, los personajes tienden a actuar exactamente igual que siempre, éstos no cambian y no pueden hacerlo debido a varios motivos comerciales. Especialmente sangrante en el caso de los iconos.

2 - Hay demasiados cómics sobre un mismo personaje. Esto ocurre sobre todo con Superman, Batman y Spider-man. Los Vengadores y los X-men también podrían unirse a la ecuación. Todas aquellas series de éxito sufren de tie-ins diversos y varios títulos de diferentes tonos y diferentes autores, pero el completismo de algunos fans acaban por cansarlos y hastiarlos hasta el punto en que no quieren saber nada sobre un mismo personaje. Es cierto que así hay más para elegir, pero también perjudica a la hora de que algún autor quiera hacer algún cambio trascendental en el status quo de algún personaje, no se puede hacer o queda muy forzado cuantas más colecciones o apariciones en otras tenga el susodicho.

3 - Los crossovers lastran las colecciones y obligan al lector a seguir algunas que no desea. Independientemente de cómo sea el crossover (que si de una miniserie con tie-ins, que suceda de una colección a otra, que sea sólo un cruce con diferentes autores de la colección...) lo cierto es que hay demasiados en muy poco tiempo, y sobre todo los editores pecan de ser demasiado ingeniosos a la hora de querer sacar dinero. Los hay muy acertados y los hay que son basura sacacuartos sin defensa posible, pero todos tienen algo en común: Interrumpen etapas. Y esto último es importante, porque a la hora de la verdad queda demostrado que el lector actual es más estricto que antes en cuanto al seguimiento de ciertos autores que, sin embargo, se ven obligados a interrumpir sus planes en una serie sólo porque el editor ha decidido que debe seguir las directrices de cualquier otro autor.

4 - El lector de superhéroes de siempre ha perdido por completo la sensación de credulidad. Esto se lleva desde los años 90, qué duda cabe, está claro que "todo cambia para seguir igual" y sólo algún que otro detalle acaba siendo realmente trascendente en alguna serie. Pero por desgracia, ya nadie se cree la muerte de ningún personaje, ni tampoco ningún cambio de status quo, de uniforme, de poderes, de identidad, ni nada de nada. Todo el mundo sabe que todo cambio está destinado a perderse en el futuro, esto es así y hay que aceptarlo como parte del "juego", pero es un "juego" que al final acaba cansando.

5 - La grapa es un formato en peligro de extinción. Esta frase ya se viene diciendo desde hace muchos años y lo cierto es que hay más grapa que nunca. Pero ahora entra en juego el recopilatorio, y hay muchas series nuevas que son sacadas directamente en tomo. Se nota cierta tendencia a la hora de valorar el cómic como un medio mucho más elegante de lo que parece a simple vista, más cerca de la novela y menos de la revista semanal de ocio de usar y tirar. Esto provoca que existan ciertas colecciones o etapas que merece la pena comprar en formatos más caros pero también más agradecidos. Y lo cierto es que las mejores series son las que se publican en estos formatos.

6 - Existe una gran variedad ahí fuera que merece mucho la pena explorar. Esta sería la parte que más me atañe a mí, personalmente. Y es que me doy cuenta de que no entiendo por qué tengo que estar con los cómics de siempre cuando resulta que hay tantos otros que me "llenan" mucho más y que además son conclusivos, cosa que me incita a ver cómo acabará todo y de qué forma. Por otro lado, también son cómics de autor, por lo que las versiones de los personajes y su propio entorno mantienen cierta coherencia e intencionalidad que, con series más longevas y que pasan por más manos, no logran mantener de ninguna forma. Aparte, los otros géneros están mucho menos estancados e invitan a ser descubiertos, pese a que no ser demasiado originales si se tiene en cuenta que están extraídos de otras artes como el cine o la literatura.

Estas son varias de las teorías que hay. ¿Cuáles pondríais vosotros? ¿Estáis de acuerdo con estas? Opinad y pasad un feliz año 2011.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Los Muertos Vivientes #8. Creados para sufrir.

No suelo comenzar a realizar reseñas de una serie de pocos números por uno cualquiera, normalmente me gusta ir desde el primero hasta el último. Pero con esta, con esta me sentía obligado a empezar por aquí. Y es que debo decir, muy sinceramente, que pocos cómics han logrado que exclame a grito limpio un "JODER" como en este caso, o pocos han habido que me empujen a apartar la cara disgustado, no por asco, sino porque sentirme afectado personalmente por algo, como si lo estuviese viviendo. Creados para sufrir, el octavo tomo de Los Muertos Vivientes, ha logrado en mí semejantes reacciones, amén de un mal cuerpo tras la lectura que pocas veces se me ha quedado por algo tan banal como este medio de entretenimiento.

Kirkman es un genio, no porque sea un escritor excepcional, ya que ni siquiera es un buen dialoguista, todo lo contrario, es espantoso poniendo palabras en boca de los personajes. Todos hablan igual, la verborrea en momentos límite es excesiva y poco natural, cuentan demasiado de lo que piensan cuando no todo el mundo se expresa tan abiertamente dando en todo momento su punto de vista, etc. Tiene sus lacras y defectos, qué duda cabe. Pero luego tiene unas virtudes que son realmente excepcionales, y que cuando las muestra en todo su esplendor y potencial te olvidas de todo lo demás. En Los Muertos Vivientes está realizando uno de sus mejores trabajos (el otro sería Invencible) precisamente porque está poniendo toda la carne (y nunca mejor dicho) en el asador.

A estas alturas de la serie es una obviedad decirlo: En esta colección los zombies son lo de menos, lo peor es la especie humana y su naturaleza visceral a la hora de enfrentarse a situaciones peligrosas o, simplemente, cuando decide actuar por su propia conveniencia. Aquí el guionista ha metido a un villano bastante repugnante y malvado, pero ha tenido la habilidad suficiente como para hacer que ambos bandos humanos (el que seguimos a lo largo de los números y el otro) sean lo bastante similares tanto en actos como en pensamiento como para que haya cierta ambigüedad. Pero esa no es la mejor virtud de este inigualable tomo, lo más impactante es el cambio radical de status quo al que se enfrentan los personajes. Todo es posible, nadie es insustituible, la muerte es algo rápido y tan injusto como en la vida misma y cuando llega, con personajes tan bien escritos como estos, es como un jarro de agua fría. No lo ves venir y además se sufre.

Por tanto, Creados para sufrir es ni más ni menos que el mejor ejemplo de lo que es esta serie: Un retrato apocalíptico en donde por muy malo que sea el peligro externo, el ser humano es el mayor peligro de sí mismo. Impresionante, doloroso y excepcional. Touché, Kirkman.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Pesadilla en Elm Street El Origen - Remake innecesario

Antes que nada, me considero fan de Freddy Krueger, pese a que aún me quedan dos películas de su saga por ver. El caso es que tenía mucho interés por el remake, desde que me enteré de que Jackie Earle Haley iba a encarnar a ese pedazo de personaje e iban a hacer una película mucho más seria y terrorífica del mismo, desprendiéndose del tono fantástico y cómico que caracterizó a la saga a partir de las secuelas de la original. No es que me disgustara ese tono de las antiguas, pero la verdad es que me tentaba mucho ver, por fin, una película de este terrorífico monstruo sacando los más espantosos temores de sus víctimas. Y es que, si en algo destaca esta saga, es en las mil posibilidades que ofrece. Freddy no tiene porque ser ese psicópata en serie con un arma que debe ser implacable y matar sin miramientos, también puede jugar con su víctima de mil formas diferentes en un contexto surrealista: pinchos, arañas, sustancias viscosas, lugares cerrados, explosiones, recuerdos reprimidos... Hay tanto material ahí, en los sueños, en las pesadillas, que sorprende que a nadie se le ocurriera una mirada más seria y de terror.

Pero me desilusioné pronto con el remake. Antes de verlo, pude echar un vistazo a un montón de críticas que ponían a caldo el filme con una argumentación en común: Es sosa y aburrida. Bueno, tras ver con mis propios ojos el desaguisado, lo cierto es que no me parece para tanto. No sé si es porque me han influido las quejas y he decidido ver el largometraje con el vaso medio lleno, pero como remake, dentro de lo que se suele ver, es bastante aceptable. De lo que no cabe duda, eso sí, es de que es soso y no aprovecha sus propias posibilidades. Yo siempre pensé que la original de Wes Craven se quedó corta, pese al ingenio mostrado en lo macabro de las muertes que muestra. Sin embargo, con esta nueva versión ahora tengo la impresión de que fue mejor de lo que me pareció en su momento, y es que las comparaciones son odiosas.

El mayor problema es que la película funciona de maravilla cuando copia literalmente los momentos de la original de Craven. ¿Esto que quiere decir? Pues que la palabra "innecesario" es la que más hace justicia a este nuevo filme. No porque sea un remake en sí, sino porque como tal no aporta nada trascendental ni reseñable al mito. Es simplemente una mirada más seria que ofrece una buena interpretación de un actor que, sin embargo, como Freddy se ve incapaz de hacernos olvidar a Robert Englund. Y no es que esto sea del todo culpa suya, es que tampoco le dan la oportunidad de hacerse destacar. Es decir, la dirección de Samuel Bayer es, como mínimo, demasiado típica. Técnicamente tenemos un filme bastante conseguido, pero no es capaz de aterrorizar lo que debería, el guión y la puesta en escena no lo permiten. El ritmo es torpe y las pesadillas muy pobres, no sólo en cuanto a dirección sino también en guión. En otras palabras, esta vez tenemos un Freddy más cercano al psicópata de siempre que a sí mismo. Su repertorio se reduce a zarpazos y a persecuciones. Es increíble que un contexto tan abierto como este no sea aprovechado. Añadamos a esto unos protagonistas de carisma casi nulo y comprobaremos por qué el filme fue un fracaso en crítica y público.

Por suerte, no todo es desastroso. Pese a todo lo mencionado, al menos no insulta al espectador y es capaz de narrarnos el origen del personaje sin la mojigatería que impera hoy en día a la hora de reversionar a los personajes de terror antiguos. Además, por lo menos, aunque no aprovechen los sueños, sí exploran las posibilidades que ofrece el insomnio, lo cual deja algunos buenos momentos en un filme que, aunque podía haber sido mucho más, al menos es bastante mejor que algunas de las espantosas (en el mal sentido) secuelas del personaje.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Scott Pilgrim VS the world - una adaptación fidedigna

No es raro que un trailer engañe. No han sido pocas las veces en las que se ha podido confirmar semejante afirmación, existen ejemplos de numerosas películas que han acabado siendo un desastre tras mostrar una campaña publicitaria esperanzadora. También se han visto casos contrarios, las agradables excepciones que confirman la regla. Y la verdad, este filme que nos ocupa tenía toda la pinta de ser uno de esos que no iban a estar a la altura de las expectativas, sobre todo porque cuenta con un par de trailers bastante espectaculares. Quizá esto se deba a que uno se hace cada vez más pesimista a medida que pasan los años y se suman las decepciones. Pero por suerte, en esta ocasión...

Scott Pilgrim VS the world es una de las mejores adaptaciones que jamás se hayan hecho. Ojo, eso no quiere decir que sea una buena película, pero es un trabajo tan extremadamente fiel al cómic que no sólo capta el tono del mismo con una naturalidad pasmosa, sino que además posee su propia personalidad como filme. De hecho, podría decirse que es la película que mejor refleja el espíritu de la cultura juvenil actual: Videoclips, videojuegos, cómics, moda, películas de acción... Es hija de su época, igual que la creación de O´Malley, autor del cómic, pero potenciada en este aspecto gracias a las posibilidades que ofrece el medio audiovisual. En otras palabras, es toda una proeza técnica que resulta realmente dinámica, divertida y original.

El guión, como es de esperar, sigue fielmente las páginas del cómic. Eso sí, habiendo leído sólo el primer tomo, ignoro si el resto estará más o menos calcado, especialmente porque el final todavía no se había publicado en el momento en que se rodaba el filme. En todo caso, se puede decir que el principio es una adaptación perfecta, a la altura de lo visto en Sin City y Watchmen, sólo que con un estilo todavía más complicado de trasladar a la realidad. No obstante, este filme resulta onírico y surrealista, es una comedia romántica en donde cualquier cosa puede suceder: los personajes pueden volar, efectuar combos, el entorno cambia según sus estados de ánimo, el tiempo y el espacio no son coherentes, las onomatopeyas y los iconos habituales del videojuego se pasean como si hubiesen estado en nuestro día a día desde el principio de nuestra existencia... En otras palabras, es todo un universo repleto de referencias y personajes estrambóticos por doquier. Con un ritmo endiablado que es capaz de mantener el interés a pesar de la linealidad de su propuesta. Y que, además, muestra una moraleja final de lo más inesperada. Como venía diciendo, y a riesgo de repetirme: como el propio cómic.

¿Había advertido en el segundo párrafo que no había dicho todavía que fuera una buena película? Pues bien, ahora lo confirmo: Es la nueva película de culto de esta época, esa que ha sido injustamente vilipendiada por las distribuidoras en España y el público en Estados Unidos cuando realmente merecía ser aplaudida y recompensada por mostrar tanto cariño con su propio material de origen. Luego nos quejaremos de si los estudios o los productores no dan libertades, viendo lo que pasa habitualmente con filmes como este... no me extraña.

Por cierto, si te gustó cualquiera de sus trailers, la película es exactamente igual de buena. No decepciona.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Scott Pilgrim #1 - Su vida y sus cosas.

Este es uno de esos casos en los que uno no sabe qué pensar. Creo que el gran éxito de Scott Pilgrim radica en su propuesta desenfadada, sin cortapisas, totalmente abierta a cualquier desmadre que al autor se le pueda ocurrir y con chistes referenciales de todo tipo. Por ello, se permite el lujo de ofrecer una historia que empieza de una forma que parece totalmente costumbrista, que comienza como si de un cómic independiente sobre la vida de alguien se tratara, en plan cotidiano, con sus relaciones amorosas, sus experiencias, sus amistades... Pero lo dicho, en un principio parece eso, lo de siempre, pero luego vemos que es algo más y de ahí viene la fama del cómic: cualquier cosa puede suceder. Lo mismo alguien rompe la ventana para entrar en una casa que se destroza un techo para hacer una entrada espectacular volando a ras del suelo. Y luego están las batallas, más propias de un Street Fighter o un manga pasado de vueltas que lo que parecía una pequeña novela costumbrista.

Resumiendo, Scott Pilgrim es novedoso por destrozar tópicos y salirse de lo establecido, aunque sea haciendo occidental el típico shonen desenfadado oriental. De lo que no cabe duda es que el canadiense Bryan Lee bebe completamente del cómic nipón, incluso por el estilo de dibujo (casi abocetado, pero expresivo, dinámico y, sobre todo, deliciosamente bien narrado) ya se puede predecir eso. La gracia está en que esta vez es desde un enfoque totalmente occidental y con mucho estilo propio. Parece fácil de hacer, pero de ahí radica el encanto: la aparente sencillez se difumina en cuanto uno se para a pensar en cuánto ha tardado en salir algo parecido a esto que haya poseído tanto carisma inherente y un universo de personajes tan propio como variado. A pesar de todo, aunque la novedad sea un plus muy a tener en cuenta, lo cierto es que la historia, por el momento, adolece de cierta complejidad e implicación personal, que es lo único que le falta para ser totalmente redonda.

Aunque claro, para ello ya están los siguientes tomos, a ver si la historia mejora o se vuelve más interesante todavía. Por el momento, seamos generosos con la nota, pero sin pasarnos, a la espera de ver si el desarrollo y el desenlace están a la altura de tan curioso arranque. 

Mañana, la crítica de la película.