viernes, 9 de diciembre de 2011

Los Soprano - Temporada 6

Resulta complicado realizar reseñas de cada una de las temporadas de una serie, sobre todo si ésta ha sido siempre tan coherente consigo misma. Esto se debe a que suele presentar las mismas virtudes en todos los capítulos, ensalzando en cada momento un tema distinto, aunque todos sean constantes. Cuando me enfrenté por primera vez al primer episodio, reconozco que esperaba encontrar una especie de "El Padrino", con los temas clásicos más recurrentes: traiciones, honor, asesinatos, negocios que se cruzan con los sentimientos... Y encontré todo eso, sí, pero casi me atrevería a decir que en un segundo e incluso tercer plano la mayoría de las veces. Con todas las temporadas vistas, podemos confirmar que la serie va de mucho más que eso. Trasciende de los tópicos para ofrecer un análisis muy concienzudo de lo que supone ser un criminal y las razones por las que te conviertes en ello, al menos si eres italoamericano y descendiente de ciertas familias, con la presión que ello conlleva. 

Todo desde un enfoque muy costumbrista, la serie nunca parece contar nada concreto, es como ver la vida pasar. Una especie de "gran hermano" que enfoca a personajes muy interesantes con los que, irónicamente, te implicas emocionalmente. Y más en esta temporada, centrada en un tema muy trascendental y complicado de tratar, sobre todo en este formato: la muerte. 

Sin duda era el momento perfecto para profundizar en dicho tema, y el mejor arranque posible lo tenemos en las consecuencias que pudimos ver en la temporada anterior, con cierto personaje en el hospital, luchando por su vida. Es el momento adecuado, también, para mostrar todo tipo de momentos oníricos, y de comprobar la deliciosa ironía de cómo unos asesinos pueden valorar la vida como el que más, con las mismas preocupaciones que cualquier hijo de vecino. Gente normal, como tú y yo, hasta que comprobamos la hipocresía de sus acciones, algo que ya pudimos presenciar desde el inicio. De hecho, Tony es quizá el personaje más contradictorio de todos, pese a no ser precisamente el peor, aunque quizá tengamos esa percepción por seguir sus vivencias desde su propia perspectiva. En todo caso, lo amoral de todo este plantel de "cabrones" ha sido siempre el tema principal de la serie, solo que ahora viene acompañado de reflexiones sobre la herencia que dejamos, lo que hacemos con nuestro tiempo, lo que ocurre cuando no estamos y lo que hay detrás del inevitable final. Unas reflexiones que, dicho sea de paso, son capaces de sobrecoger a más de uno, por lo deprimentes que resultan. 

Pero si hay algo que ha resultado un tanto polémico eso es precisamente el episodio final. ¿Qué desenlace se le puede dar a una serie que jamás ha tenido un hilo argumental claro? Es decir, no es que conduzca a la resolución de un misterio o a un clímax deseado. Cierto es que casi todas las tramas quedan cerradas, pero muchas otras quedan abiertas, especialmente la extraña situación en la que dejamos a la familia Soprano. El corte en negro más brusco que hayáis podido ver jamás, con una última mirada del patriarca que no esclarece nada en absoluto. Con tantos minutos dedicados a la muerte y tantas explicaciones de cómo nunca la ves venir, da la impresión de que podría tratarse de una representación onírica del asesinato de toda la familia, pero lo cierto es que por mucho que existan algunos elementos que dejen constancia de ello, nunca lo dejan lo suficientemente claro, por lo que queda libre de interpretaciones. Esto puede ser un tanto frustrante para algunos, pero lejos de ser un defecto o un inconveniente, solo hace más interesante y atractiva a una serie que se ha caracterizado siempre por ser arriesgada y atípica. El broche de oro perfecto que nos deja con ganas de más, pese a habernos presentado una última temporada con casi el doble de episodios de lo acostumbrado. Los cuales posiblemente sean más de lo que deberían, ya que por el ecuador empieza a cansar tanta introspección en los personajes, especialmente bajo un enfoque tan funesto. 

Pero de lo que no cabe duda es de que es una serie única, diferente y muy esclarecedora en según qué temas. Resulta recomendable especialmente porque cuenta más cosas de lo que parece a simple vista, y sobre todo porque los personajes merecen ser seguidos. Paulie, Silvio, Johnny, Christopher, Carmela, Meadow, Anthony, Phil, Tony... entre funerales, fiestas, reuniones, visitas, celebraciones... se convierten en gente muy cercana, pero jamás sin esconder lo que realmente son, y aún así nunca les deseas lo peor. Por eso y por mucho más, los Soprano debería ser de visionado obligado.

2 comentarios:

Fer1980 dijo...

La serie como bien dice no "va de nada", pero es un magnifico retrato de una forma de entender la vida tan distinta a la de la mayoria de la gente que hace que pese a todo resulte magnifica.

El final glorioso, yo cuando lo vi no sabía nada y me quede pillado en plan "¿que coño...?", pero luego leyendo cosas por Internet, viendo la reacción que provoco y pensando un poco en la serie en su globalidad esta claro que era el mejor final posible.

Mariana Hernández dijo...

Un final impactante, bien escrito por Matthew Weiner quien también ha creado Mad Men, ahora que va a terminar la serie no tengo idea qué preparará.