martes 24 de noviembre de 2009

¿Cómics clásicos o cómics modernos?


Pese a que el título puede confundir, este texto no trata sobre la calidad de los cómics de antaño con los de ahora, ni tan siquiera pretendo tratar el dichoso "decomprensive storytelling" (para los que no lo sepan: historias alargadas durante varios números, para su posterior publicación en tomo) y ni mucho menos quiero hacer un ejercicio de estilo sobre la narrativa cinematográfica que podemos ver ahora frente a la de antaño. No, de lo que me voy a centrar es del tono de las historias de superhéroes actuales. Hablando con cierto librero, le pregunté si los "Mortadelos" seguían vendiéndose, para mi sorpresa me encontré con que siguen teniendo una aceptación más que destacable. Entonces, de un tema saltamos a otro y llegamos a la conclusión de que si Mortadelo vende no es sólo por méritos propios, sino también porque hoy en día no tiene rival alguno en cuanto a cómics infantiles y juveniles se refiere.

Y esto no es porque el cómic de superhéroes de toda la vida sea malo o peor que el Mortadelo, sino porque hoy en día es poco accesible para cualquier chaval aficionado a Ben10 o cualquier serie similar. La continuidad no tiene nada que ver, los guionistas se las apañan de maravilla para iniciar etapas donde pocas veces tienes la sensación de haberte perdido algo realmente gordo, consiguen crear puntos de partida perfectos en todas las colecciones que tocan para que nadie pueda perderse. El problema radica en el tono de las historias actuales, más pesimistas, más políticas, más violentas y, sobre todo, más incomprensibles para un chaval que sólo busca tortas y la simplicidad del bueno contra el malo.

Todo esto no quiere decir que los cómics de antaño fueran más infantiles, ni muchísimo menos. Muchos de los temas más controvertidos que se tratan ahora en cualquier cómic ya estaban antaño, lo que pasa es que se combinaban con las que podemos llamar "historias de siempre", donde el malote de turno tenía un plan que el prota debía deshacer en poco tiempo. Mientras, podrían haber críticas de la política estadounidense, quizá alguna alegoría sobre lo mala que es la guerra, la violencia de género, el sida o incluso la intolerancia. Pero claro, todo esto casi siempre en un segundo plano, las tortas seguían teniendo casi todo el protagonismo dentro del cómic.

Es algo en que me he fijado hace poco, no es que los cómics de ahora sean mucho más transgresores o adultos, es que actualmente no se rigen en un esquema que antes parecía sagrado, donde la aventura superheróica de turno siempre debía estar presente. Ahora ya todo depende de las inquietudes del guionista de turno, no tiene porque tratar la batallita típica, aunque eso no quiera decir que no existan hoy en día. Esto no es ni bueno ni malo (aunque para un servidor sí le parece algo positivo, más que nada por defender la libertad artística del escritor), pero lo cierto es que todo esto, junto al hecho de que el Comics Code Authority ya no existe como tal, ha provocado que haya muy poco material para un infante en cuanto a superhéroes se refiere. Existen algunas series que pretenden ir dirigidas a este tipo de público pero, curiosamente, nunca aguantan mucho tiempo en el mercado.

¿Vosotros qué pensáis? ¿Preferís este tono más libre o el esquema de antaño que permitía crear cómics realmente para todos los públicos? Yo ya me he posicionado y creo que me gusta más lo de ahora, hablando en general, claro, ya que en asuntos de calidad no me meto.

sábado 21 de noviembre de 2009

Cumpliendo años, pero no solo


Menuda semana más curiosa, entre proyectos que me están surgiendo, entre idas a alicante, entre decisiones que tomar, entre que he actualizado más de una vez (milagro, milagro) y los cumpleaños... Casi podría decir que esta ha sido (aún sin haber acabado) una de las semanas más raras del año. Pues bien, ya llegó el 21 y con él 24 años, pero no he sido el único en cumplir.

El 19 cumplía mi amiga Roxana, el 20 mi amiga Clau y el 21 mismo mi amiga Nerea. Toodos desperdigados por ahí: una trabajando, la otra en Barcelona y la otra en San Vicente o por ahí. Toma castaña.

Y como físicamente no ha sido posible encontrarnos pa felicitarnos, al menos nos reúno en forma de dibujo para deciros a todas: ¡FELICIDADES! Como viene siendo ya costumbre en este blog.

Por cierto, ¿cómo debe uno tomarse el cumplir años? ¿Debería deprimirse porque se hace más mayor? ¿quizá alegrarse por seguir danzando por ahí en buena salud? ¿montar una fiesta? ¿indiferencia? Cada uno se lo toma de una manera, aunque cada vez veo más extendido lo de tomárselo a coña y celebrar algo.

Así pues, me largo a celebrarlo, ea.

Saludos.

P.D. ¿Sabéis que sería un buen regalito? Participar en la encuesta de este blog. No me pagan ni nada, pero me hace ilusión que hayan varios votos. :D

miércoles 18 de noviembre de 2009

Mangas: ¿Lectura oriental u occidental?


Leí, hace tiempo, en un blog una discusión que me dejó asombrado, más que nada por la ignorancia de algunos de los comentaristas que se atrevían, con toda su osadía, a calificar de elitistas, ilustrados y "tocapelotas" en general a todos aquellos que defendían la lectura oriental en los mangas editados en España.

Decían, así a grandes rasgos, que era un capricho del editor el publicar cómics en el sentido de lectura oriental, es decir, de atrás hacia delante, al revés todo: viñetas, bocadillos y páginas. Un capricho incomprensible para contentar a los otakus enfermizos que lo quieren todo tal como en su país de origen sin otro motivo que el fetichismo puro y duro. Echándoles la culpa de que muchos no lean mangas por culpa de ese incómodo método de lectura que no se adecua a las costumbres occidentales. Una burrada en ciernes.

Pensar eso es equivocarse, simple y llanamente, sin subjetivismo alguno.

Hay mucha gente que olvida que el cómic es la suma del dibujo y el escrito. Por tanto, muchos defienden la idea de que todo debe respetarse al milímetro, sin cambiar una coma y, por tanto, sin cambiar nada del dibujo, manteniendo la idea del autor, sin censurar, sin cortar viñetas, sin cambiar colores, sin añadidos extraños y un largo etc. Numerosas son las quejas si en, pongamos, un cómic americano vemos que se cambia una viñeta, si se añaden elementos para eliminar escenas gore o de desnudo, si se colocan mal los bocadillos... incluso hay quejas si se intercala mal el texto dentro de un bocadillo. ¡Incluso de si la fuente es la adecuada!

Pues bien, si somos quisquillosos con todo esto y nos gusta ver respetado al máximo el trabajo del dibujante, ¿por qué no nos importa que se volteen las páginas de un manga?

Porque, digámoslo claro, invertir horizontalmente un dibujo es echar abajo el trabajo del autor, alterando su estilo y composición de una manera atroz. En otras palabras, es incluso peor que todas las barbaridades que he enumerado arriba y que alteran tanto a los lectores que luego llaman elitistas a los que queremos el sentido de lectura oriental. No exagero, fijaros si es grande el error del invertido de página que pueden cambiarse los elementos de sitio: un parche pasa a estar en el otro ojo, un garfio en la otra mano, una esvástica pasa a ser el símbolo hindú de la reencarnación, un mechón de pelo pasa a estar a otro lado, un mapa coge una distribución curiosa, etc.

¿Y todo esto por qué? ¿Porque unos cuantos son incapaces de hacer el esfuerzo de leer en el sentido oriental? ¿Estamos locos? ¿Tan difícil es? Puede que al principio cueste, pero luego es tan sencillo como andar porque ni siquiera te das cuenta. Yo leo un cómic de superhéroes y, justo después, uno manga y ni me doy cuenta de que he cambiado de sentido de lectura. Es así de natural.

Pero no, muchos prefieren ver el trabajo del dibujante tirado por los suelos. Y como ejemplo, os dejo un dibujo en el sentido original (arriba) y luego invertido (abajo). Buscad las diferencias.

domingo 15 de noviembre de 2009

¿Puede a un ateo gustarle la mitología cristiana?

Hoy me apetece un poco de polémica, que en verdad no tiene porque haberla, pero como hay de todo en este mundo, pues ya me espero cualquier cosa.

Hace poco, debido al recuento que hice de las obras y personajes que más me gustan, me fijé en lo muy arraigado que está en mí el concepto cristiano del "Dios Patriarcal", en lo mucho que me fascina el tema y lo mucho que ha dado de sí a lo largo de la Historia. Por ejemplo, mi película favorita hasta el momento es Blade Runner, porque toca el tema del "replicante" que busca alargar su vida y se enfrenta a su propio creador. El momento en que se encara con el hombre que le dio su existencia es una escena fascinante, nadie se ve venir esa reacción de arrebato al sentir que no va a permanecer mucho más tiempo vivo, que es imperfecto y sufre, que todo se desvanecerá porque su conciencia se perderá para siempre. El final, muy recordado, es un gran ejemplo del gran amor que llega a sentir por la vida, salvando a su atormentador de una muerte segura, apreciando ese gran gesto y "yéndose" al fin, con el tiempo expresando su dolor. Impresionante.

Otro ejemplo es uno de mis libros favoritos, y es que Mary Shelley se adelantó en su tiempo a la hora de crear al indómito Frankenstein y sus dilemas con la criatura a la que dotó de vida y conciencia propias. Otra fábula sobre el creador y el ser creado, sobre por qué le dotó de una existencia para luego ser repudiado, aborrecido y apaleado. Por qué venir al mundo a sufrir y todos esos temas que los góticos de pro tratan superficialmente en estos tiempos, sin entender muy bien la importancia de hacer más hincapié en las alegrías de la vida antes que en lo que desaparece con la muerte. A todos los que crean saber de lo que hablo con sólo haber visto las adaptaciones fílmicas, un aviso: leeros el libro, no tiene nada que ver, es probablemente uno de los más maltratados por el cine.

Y finalmente está el protagonista de la imagen de hoy: Daredevil. Ese ciego, abogado de día, vigilante justiciero de noche. Mi superhéroe favorito, y curiosamente es un creyente confeso, lo cual es algo paradójico cuando estamos hablando del llamado "Hombre sin Miedo". No se puede ser creyente y no sentir miedo a nada, porque creer en Dios equivale a ser lo que se dice "un hombre temeroso de Dios", ya se sabe, cumplir los mandamientos, creer en la palabra de Dios, en la Biblia y un largo etc. Aunque lo más fascinante es el sentimiento católico de la culpabilidad, el tener la responsabilidad de todo y temer ser un pecador. Curioso todo esto, viniendo del hombre que cree en la ley judicial y tapa los agujeros de la susodicha (la justicia es ciega, como DD) siendo un hombre disfrazado de demonio. Paradojas y contradicciones que hacen de este personaje uno de los más interesantes que he visto jamás. Y por si alguien lo conoce de la película... que se olvide, pues no le hace justicia.

Una cosa es creer en Dios, en su existencia y en todo lo que tiene establecido la Iglesia con el susodicho, pero otra muy distinta es que sientas fascinación por el tema de la explicación de la existencia misma, del "creador" y "creado", de la vida y la muerte, el mal y el bien, el ángel y el demonio, el miedo y la fe. Conceptos interesantes que seguirán haciendo grandes historias.

martes 10 de noviembre de 2009

¿Qué película esperada del 2009 ha sido la mejor? - Final de encuesta

Pues sí, ya llegó el día que nadie esperaba, por un lado porque la mayoría fijo que os habéis olvidado y los que no ya creíais que no iba a caer esta breva. Pero sí, por fin cierro encuesta y dejo los resultados con su dibujillo correspondiente, aunque igual no va a ser del gusto de todos.

Así quedaron las cosas:

Terminator Salvation 1 voto
G.I.Joe: Rise of cobra 0 votos
X-Men Origins: Wolverine 4 votos
Watchmen 9 votos
Dragon Ball Evolution 15 votos
Harry Potter y el misterio del príncipe 2 votos
Transformers 2: La venganza de los caídos 0 votos
Ángeles y Demonios 0 votos
Star Trek 12 votos
Street Fighter La Leyenda 0 votos

Votos totales: 43

A decir verdad, mi primera sorpresa fue ver que esta ha sido la encuesta con más votos hasta el momento. Así que lo primero es lo primero: Muchas gracias.

Y ahora lo segundo: ¡¡Malditos seáis por tomaros a cachondeo la encuesta!! ¿De verdad debo creer que de todas las películas que hay ahí esa es la que más os ha gustado? Nada, nada, que no me tomáis el pelo, pues creo realmente que Dragon Ball Evolution es una de las peores adaptaciones que he visto sobre algo a lo largo de mi vida.

Pero eso sí, no soy de los que se ponen en plan "destroyer" diciendo que es la peor película del mundo y blablabla. No por nada, por méritos propios no será, pero es que por desgracia hay muchas otras adaptaciones peores que esta, por mucho que algunos aficionados digan lo contrario. A la cabeza me vienen Spirit, Batman & Robin, Catwoman, Los Picapiedra en Viva Rock Vegas, Mortadelo y Filemón 2, Astérix en los Juegos Olímpicos... Si será por malas películas basadas en dibujos, la lista es infinita.

Lo que pasa con Dragon Ball Evolution es que, aparte de saltarse a la torera la serie como le viene en gana con todos los tópicos más risibles del género de aventuras adolescente (desde el tema del elegido hasta eso de "un gran poder conlleva una gran responsabilidad") también cuenta con una desidia un tanto insultante. Ni los efectos especiales son buenos, ni los diálogos parece que hayan sido pensados durante más de dos segundos, ni el vestuario, ni los diseños, ni nada de nada, la verdad. Lo que hace que no sea un bodrio absoluto es que, al menos, no es larga y, por ello, no se hace tan insufrible como la horrible The Spirit de Miller o tan cargante como la última de Astérix en imagen real, que es para prenderle fuego y arrancarle la cara al director.

Pero vamos, que si yo mato a alguien nadie me excusa porque hayan otros que hayan matado más que yo, por tanto, ¡Dragon Ball Evolution al paredón! Y así lo dejo ver con un Goku original cabreado, dándole una buena hostia al Goku fílmico. Espero que os guste.

Saludos.

P.D. Se abre nueva encuesta, esta vez titulada: ¿Qué saga de Psychokillers del Cine es tu favorita? Espero que os guste.

martes 3 de noviembre de 2009

Los Videojuegos y yo - Felicidades Fran

Hoy, doble título, para no perder las viejas costumbres.

Lo primero, en un blog tan personal como este (¿en serio me leéis?) es raro que mire la vista atrás de vez en cuando para darme cuenta de que hay ciertos temas que me negado a tocar o que simplemente he olvidado y nunca me han inspirado para un texto. Hoy, entre las dudas que tengo sobre un proyecto relacionado con tiras cómicas que parodien personajes y situaciones del videojuego, he caído en la cuenta de que nunca he mencionado mi relación con este tipo de divertimiento. Lo máximo que habréis leído quizá es que me chiflan las aventuras gráficas y que tengo una DS.

Pero en general, podría decir que es una relación prohibida. Esto se debe a mi irregular fuerza de voluntad, que lo mismo un día tira más fuerte y enseguida hago lo que se considera el "deber", mientras que en otro (que son más comunes, para mi vergüenza) caigo en las deliciosas fauces de los píxeles y polígonos. Oh, my god!

El mejor ejemplo es mi época de Play Station en los años 90 y principios de esta década, cuando mis ojos estaban postrados sobre Solid Snake, Lara Croft, Abe (el de Oddworld), Cloud Strife, Squall Lionheart, Tony Hawk (sí, por sus famosos juegos), Gabriel Logan (Syphon Filter) y un largo etcétera. Fue una época en la que no dibujé, así de tajante, tal y como suena. Todos mis colegas, que no eran pocos, y yo estábamos viciados a la primera caja de Sony, era un no parar. Todas las tardes jugando, buscando juegos a los que jugar, haciéndonos sagas enteras. Era enfermizo, pero era lo que había. Más tarde, cuando la Play Station dejó paso a su secuela, el boom ya no fue tanto para mí, más que nada por la entrada de la facultad y la negativa (agradecida, la verdad) de mis padres por comprarme una consola nueva, me dijeron que o ahorraba para comprármela o nada. Y la verdad, es significativo que hasta entonces sólo haya tenido una Game Boy Advance (qué timo) y una Nintendo DS, que aún es mi única consola en la actualidad.

Esto no pretende ser un texto anti-consola, esa no es mi intención, ni por asomo. Es un texto que revela y reafirma que hay dibujantes que no sacan a relucir todo su potencial porque hay otros modos de divertirse en la actualidad más sugerentes y adictivos. No le pasa a todo el mundo, sólo a la gente como yo, que somos incapaces de soltar un juego hasta que no nos lo hacemos y así, zas, saltar sobre otro. Es por ello que he evitado, desde que jugué por primera y última vez al Lineage, los juegos de rol online, ya que esos no tienen límite y además sus posibilidades son infinitas.

Hoy en día, aparte de los Tales of Monkey Island (un día tengo que hablar de ellos, me tienen "enamorao"), juego de vez en cuando a la Nintendo DS cuando hay algo interesante que me llama la atención (que antes era mucho, pero ahora ya no tanto). Aunque no descarto una de las grandes en algún futuro. Espero tener más voluntad para entonces.

Y por último, pero más importante, quiero dedicarle todo este tocho (¿de verdad te lo has leído?) a mi amigo Fran, que hoy cumple 23 años (saluda, saluda) y espero que todo le vaya bien en este año que presenta tantos cambios.

Lo dicho: ¡Felicidades Fran!

P.D. Este dibujo se lo hice a una amiga, pero está basado en el archiconocido World of Warcraft, que tanto le gusta a mi colega cumpleañero. Cabría destacar que NO está acabado, aún le faltan las sombras, luces y demás. Cuando esté al 100% lo subiré a mi Deviantart y avisaré por aquí.

sábado 31 de octubre de 2009

Feliz Halloween 2009 a todos

La verdad, me he sorprendido al ver que llevaba más de un mes sin actualizar. Cómo pasa el tiempo, si parece que fue ayer cuando dije que iba a postear con cosas que tengo preparadas desde hace tiempo.

En todo caso, hoy quiero hablar de Halloween y de los "simpáticos" personajes que acompañan al texto en la imagen que adjunto.

Este año Halloween me ha llegado más pronto, pues debido al trailer del remake de Pesadilla en Elm Street, se ha iniciado una cadena de visionados de films de terror ochenteros que me ha llevado a ver el inicio de tres archiconocidísimas sagas del cine más comercial. Esas son: Pesadilla en Elm Street (por si alguien lo dudaba), Halloween y Viernes 13, por ese orden.

Debido a mi interés por el remake, comencé viendo las originales de la creación pesadillesca de Wes Kraven. A decir verdad, el primer film de Freddy Krueger fue menos de lo que esperaba, aunque me gustó bastante yo pensaba que iba a ser algo mucho más memorable. Quizá eso es lo que pasa si se ve algo fuera de su tiempo y con las expectativas del mito demasiado altas. O peor todavía, puede que las (malas) secuelas hagan más daño de lo que parece. En todo caso, la tercera (Guerreros del Sueño) y quinta (The Dream Child) parte de la saga me parecen bastante aceptables, para quien sienta curiosidad por verlas.

Sin embargo, con La Noche de Halloween de John Carpenter me quedé fascinado, pareciéndome el mejor slasher visto hasta la fecha, por genuino y perfectamente desarrollado. Suspense y tensión, resulta fascinante y no ha envejecido nada mal en ninguno de sus apartados. De hecho, luego vi el remake de Rob Zombie y éste me pareció basura, sobre todo en comparación. Halloween 2, la secuela de la película original, tampoco es que esté nada mal, aunque empiece a exagerar en la inmortalidad e invulnerabilidad de Myers.

Y finalmente, Viernes 13. La primera parte no estuvo mal, pese a la ausencia de cierto psychokiller reconocidísimo, pero la gracia es que da la vuelta a cierto concepto de Psycho, la obra maestra del suspense de Alfred Hitchcock. Pese a todo, la segunda parte es la que más me ha gustado de la saga hasta la fecha, por su ambiente malsano y su implacable asesino. El remake, al contrario de lo que me pasó con el de Halloween, también me parece bastante aceptable. Y eso que Marcus Nispel (el director) me pareció aberrante en la revisión de La Matanza de Texas.

En fin, que espero que paséis un buen Halloween, que este año ha pegado con más fuerza que nunca en este país, mal les pese a algunos.

Terroríficos saludos.

miércoles 23 de septiembre de 2009

Que se para el mundo, que yo me bajo - Respuesta a Vicente Molina Foix

Hace mucho, mucho tiempo, en una casa muy, muy lejana.

Un joven llamado Ovidio, propietario y autor de este blog, contaba con tan sólo unos nueve años a sus espaldas cuando su abuelo se encontraba grave en un Hospital y, por dicha razón, sus padres decidieron dejarle en casa de una tía que le cuidaría durante un mes o dos. En casa de dicha mujer, Ovidio veía innumerables libros, y pese a no tener todavía el interés y la paciencia necesarias para leerse obras como Robinson Crusoe o La Isla del Tesoro, comprobó entusiasmado que contaba con una adaptación en cómic dentro de esas curiosas ediciones de clásicos juveniles. Así pues, leyó dichos clásicos en su versión gráfica. Pasaron las semanas en esa casa y, un día imborrable en su mente, su tía se acercó a él, en tono autoritario, para decirle una frase que jamás se le olvidaría: -Ya dejarás de leer tebeos y de ver dibujitos para concentrarte en las letras de un buen libro, entonces sabrás lo que es disfrutar leyendo.

No la olvidaré jamás.

Lo que nunca supo mi tía es que esa frase haría mella en mí de una forma muy distinta a la que le habría gustado. He leído libros, posiblemente menos que muchos intelectuales o estudiantes de diversas carreras. He sido desde muy pequeño fan de Agatha Christie, siendo Diez Negritos mi obra favorita de la autora, he leído a Conan Doyle, me enamoré del Drácula de Bram Stoker, me quedé asombrado con el Frankenstein de Mary Shelley, me chifla la novela negra al estilo El Cartero llama Dos Veces o El Talento de Mr. Ripley. He leído American Psycho, El Silencio de los Corderos, Sueñan los androides con ovejas eléctricas, El Principito, el Lazarillo de Tormes... He leído, en definitiva, no las obras suficientes para ser un entendido en la materia, pero no se puede decir que no haya leído un libro en toda mi vida. Y sin embargo, en cómics he leído como diez veces más de lo que he leído en libros, y aún me quedo corto.

¿A qué se debe esto? Pues al simple hecho de que, por mucho que mi tía lo niegue, un cómic no es peor que un libro, no al menos en general, sino algo diferente y un arte como cualquier otro. La literatura tiene más bagaje, todo hay que decirlo, pero pretender hundir el arte secuencial es un absurdo, es de ser cerrado de miras y un profundo ignorante en la materia. Reducir al cómic en su vertiente más infantil sólo porque sea muy accesible para un infante es quedarse en la superficie. Sería el equivalente de afirmar que los libros son para niños sólo porque vienen ilustrados a todo color y se divierten con sus cuentos. No señor, como en la literatura, en el cómic se puede encontrar cualquier tema que se pretenda buscar, desde novela policiaca negra hasta crítica social, y como medio de expresión siempre será tan válido como la literatura, el cine, la pintura en los museos o el teatro. No obstante, el cine bebe mucho del cómic (y viceversa), sino que se lo pregunten a los encargados de las fases de preproducción y los storyboards en las grandes superproducciones cinematográficas, se llevarían una sorpresa.

Todo esto viene a cuento por un artículo que leí ayer completamente estupefacto. Se titula de una forma harto despectiva "Dibujos Animados" y me recordó mucho a las palabras de mi tía, que no necesitó las mismas clases que le han dado y ha dado el autor de semejante panfleto desacreditador: Vicente Molina Foix, para llegar a la misma conclusión que él.

Resulta sorprendente que un hombre tan culto como este, tan apegado a las artes y al estudio de las mismas, escriba semejantes palabras dirigiéndose de una manera tan simplista y superficial a un tipo de expresión artística que merece muchísimo más reconocimiento. ¿No sabe Molina que la escritura en cómic puede llegar a ser tan rica como en la literatura? ¿No comprende que esos dibujantes de monigotes (como tan alegremente los llama) trabajan duro para elaborar con un mimo, que ya quisieran muchos novelistas de hoy en día, una obra que requiere una documentación gráfica y escrita tan extensa que haría palidecer a un poeta? Lo confieso, ante semejantes falacias yo perdí los estribos, estuve incluso soltando palabras poco elegantes contra el autor en un foro. Pero es que en la prensa escrita profesional y seria no debería haber sitio para ataques tan incomprensibles como este, no sólo contra un arte, sino contra todo un sector, demostrando que no se sabe de lo que se escribe una vez más. La rabia dejó paso a la incredulidad, y ahora mismo, Sr. Molina, ha dejado paso a la lástima. Lástima que siento al ver que sigue habiendo gente que, no sólo cree que el cómic es para niños, sino que cualquier cosa con "dibujitos" lo es.

Sr. Molina, usted creerá que con sus años de experiencia y sus estudios ya nadie puede darle lecciones: Probablemente creerá que nadie, y menos un joven que sólo ha estudiado la carrera de Bellas Artes en Altea, debería dirigirse a usted en estos temas siquiera, y es muy probable que sepa mucho menos de Historia del Arte que usted, es posible que pueda darme muchas lecciones y enseñarme multitud de cosas. No me cabe ninguna duda, y yo estaría dispuesto a escucharle en todo lo que usted sea un experto en la materia. Pero por favor, no crea que los años y los estudios le otorgan la capacidad de hablar de todo con total propiedad, porque demuestra usted un desconocimiento absoluto del Nóveno Arte que hace aún más preocupante su participación en ese infausto artículo. Puede que usted esté desencantado porque sus libros, sus poemas o sus películas no tienen el reconocimiento deseado, pero no es motivo para atacar con esa mala bilis y ese tono tan altanero otro arte como es el cómic, que es más rico de lo que usted cree o jamás llegará a imaginar.

La vida, Sr. Molina, es un aprendizaje constante, aprenda de todo lo que le responden en su propio blog y en otros lugares a los que puede acceder tan sólo poniendo su nombre en el Google. Aprenda de autores como Gaiman, Moore, Straczinski, Jorodowski, Miller, Spiegelman, Goscinny, Hergé, Jan, Ellis, Morrison, Satrapi, Moebius... y comprobará que no están tan lejos de sus escritores favoritos.

O mejor, no lo compruebe, algo me dice que, pese a todo lo que puedan decirle al respecto, usted no sabrá apreciarlo. Y si es así, lo lamentaría profundamente. Siga pensando que cualquier cosa con dibujos que no esté expuesta en un museo es algo sólo para niños y luego piense en Duchamp, el mismo que puso un urinario con su firma en una exposición sólo para dar una lección sobre la libertad del medio expresivo del artista. Entonces no le costará, supongo, darse cuenta de la validez de los registros de un cómic para comprobar que es un medio tan apto como el escrito. ¿Puede expandir su mente o se quedó en el dadaismo para siempre?

Saludos.