viernes, 24 de febrero de 2012

Veneno "El nuevo héroe de América"

Desde que era un retaco siempre he tenido una fascinación casi anormal hacia la figura de Veneno, conocido en "Yanquilandia" como Venom, el simbionte que portó durante largo tiempo Eddie Brock. Lo adoré desde el primer momento en que lo vi en la famosa serie de televisión del trepamuros de los 90, fue algo así como encontrarse de bruces con el reverso oscuro del superhéroe, de una forma casi literal: tenía sus mismos poderes, más fuerza, una actitud desafiante y vengativa, habilidades extra y un diseño parecido pero infinitamente superior. Era una de esas ocasiones en las que un crío se queda en un estado de shock al comprobar cómo el villano mola como el doble o el triple que el propio protagonista. Esa fascinación se acrecentó al descubrirlo más tarde en los cómics, aunque, irónicamente, el pérfido monstruo alienígena no lograría mantener la fama a lo largo de la primera década de este nuevo siglo. De hecho, lo más adecuado sería afirmar que cayó en el ostracismo más inimaginable. Parecía que, de alguna manera, los autores no sabían qué hacer con él. Jugaron tanto con el "juguete" que al final lo "partieron", consiguieron que el concepto original quedara anodino y repetitivo. Eddie Brock quedó sin rumbo y como villano dejó mucho que desear. Hasta que a alguien se le ocurrió cambiar al simbionte de dueño. 

Aquel avispado guionista fue Mark Millar. Es curioso ver esto en retrospectiva, ya que en su momento pareció una gran cutrez, ya que una subasta no es precisamente una situación que se te ocurriría a la hora de cambiar de dueño un ser vivo tan peligroso como ese. Sin embargo, el que McGargan, el antiguo Escorpión, llevara al susodicho durante un largo tiempo fue una idea que muchos supieron explotar muy decentemente después. No es que el villano alcanzara de nuevo el mismo status, pero por lo menos volvía a ser impredecible y muy violento. Faltaba, aún así, el pequeño toque de genio para sacarlo del eterno papel de secundario al que parecía anclado, una situación que diera más juego, un portador más interesante y conflictivo... y ese fue Eugene "Flash" Thompson, quien de repente parece el personaje más adecuado y coherente para protagonizar una serie como portador del simbionte. ¿Interesados? 

Sin duda la idea es muy golosa, solo faltaba un guionista capacitado para llevarla a buen puerto, y tuvimos la suerte de que Rick Remender estuviera interesado en semejante propuesta. Es decir, sus historias poseen un tono adulto, no es amigo de los clichés y no se anda con mojigaterías, como ya ha demostrado tanto en Punisher como en Uncanny X-Force, pero lo mejor es que tiene una imaginación desbordante, acompañada de un ingenio muy afilado, lo cual lo convierte en un escritor bastante sugerente. No diría que su labor en estos primeros números de Veneno sea la mejor que le he visto (ese honor lo posee todavía la serie de los mercenarios de Logan), pero mentiría si negara que la he disfrutado. Y es que, lo mejor que se puede decir de un trabajo como este, es que le sobran páginas a la hora de presentar al personaje y profundizar en él. No importa que no lo conozcas, leyendo este tomo te enteras de todo lo indispensable, y mejor aún, lo hace muy interesante. Esto último lo consigue gracias a que potencia al máximo las peculiaridades del actual Flash Thompson: el que haya quedado lisiado tras su paso por la guerra de Irak, el que su padre sea un borracho, su patriotismo, su fanatismo por Spider-man... todo esto ayuda a que el protagonista tenga una gran riqueza como personaje, sobre todo cuando debe luchar contra un tanto ambiguo simbionte que pretende controlarlo, pero no sin protegerlo o "cuidarlo". Todo este conjunto hace que Flash sea, en pocos números, el mejor portador del monstruo, lo que conduce a que estemos ante el mejor arranque que haya tenido una serie del personaje en solitario.

A este cóctel añadamos unos villanos realmente despiadados y manipuladores, con un buen dibujo por parte del dúo formado por Tony Moore y Tom Fowler (quienes se ajustan como un par de guantes a la sordidez y crudeza de algunas escenas) y encontraremos que este tomo, si bien no es un imprescindible, es muy fácilmente recomendable: intenso, divertido y muy completo. Lo siento, Eddie Brock, pero no te echamos de menos.

5 comentarios:

Macarena Medrano dijo...

Tenías que haber terminado con un "que te peten Eddie!" XD

Ovidio dijo...

No me tientes, que lo edito, eh. XD

Yota dijo...

Hombre, yo echaré de menos a eddie, que siempre ha sido de mis personajes favoritos XD, aunque ahora estará por ahí en plan anti-veneno XD

El tomo me ha gustado más o menos como a ti, pero Tom Fowler me ha parecido horrible, sobre todo comparado con Tony Moore

Ovidio dijo...

Pues había momentos en los que prefería a Fowler por encima de Moore. El segundo se me antoja demasiado caricaturesco y grotesco a veces, sin embargo Fowler me parece dinámico, expresivo y muy buen narrador. La verdad, no sabría con cuál quedarme de los dos.

Sobre Eddie, debo confesar que nunca me ha gustado demasiado, la verdad. Quizá al principio, pero cuanto más leía sobre él, menos me interesaba. Con decirte que he llegado a preferir su versión Ultimate...

Anónimo dijo...

el diseño del nievo esta muy bien y la historia será buenissima, pero creo que lo fastidiaron con la cara:
1- la boca se marca demasiado, o no tiene boca, o se pone la de dientes extrafilados y enorme
2- los ojos, lo siento, pero con veneno estoy acostumbrado a verla completamente blancos.