sábado, 23 de abril de 2011

Scream 4

Hay una cosa en la que casi todo el mundo estaremos de acuerdo: las secuelas de las slasher-movie (que vienen a ser las películas de asesinos en serie para adolescentes, aunque la definición puede ser bastante más amplia) son la peste. Qué digo la peste, basura infecta para orcos. Cualquier calificativo derivado de cualquier elemento de un vertedero no hace justicia a la repugnancia que nos da a muchos la forma en que la productora de turno aprovecha el tirón de una película exitosa del género, sin preocuparse ni unos mínimos en su público, sin tener en cuenta un guión, ni nada de nada. Por supuesto que hay excepciones, pero pocas pueden presumir de siquiera igualarse al filme original, hacen todo lo posible para exprimir al máximo la gallina de los huevos de oro sin el mínimo respecto hacia el espectador. Curiosamente los remakes se cuidan un poquito más, quizá por eso de superar más expectativas. Ahora bien, este párrafo que acabáis de leer, podría ser perfectamente un diálogo de Scream 4.

¿Esto qué quiere decir? Que mientras que otras sagas de psychokillers buscan reinventar la rueda, cambiando entornos, metiendo más carnaza a la que quitar de en medio a la mínima o cambiar directamente al asesino o su modus operandi, Scream 4 va a lo fácil: simplemente es fiel a su propia premisa. Nada, absolutamente NADA ha cambiado, es una nueva generación de actores, sí, pero se mantienen algunos de los supervivientes de las tres primeras. Los asesinatos siguen siendo a cuchillo, la máscara sigue siendo la misma, las casas continúan sin tener cerrojos, las ventanas están abiertas, los policías son ineptos, los adolescentes siguen siendo cinéfilos del copón, la música sigue siendo la misma, el humor permanece intacto... todo sigue exactamente igual en esta secuela, todo.

Entonces, ¿para qué ir a verla? Para eso vemos cualquiera de las que tenemos ya disponibles, ¿no? Pues no, porque tenemos la suerte de que Wes Craven ha hecho los deberes y si bien no ha ofrecido nada demasiado nuevo u original esta vez, al menos ha sabido coger todo lo que funcionó en la primera parte de la saga y lo ha vuelto a utilizar de forma que la fórmula sigue siendo tan fresca y eficaz como lo fue el primer día. Es más, se nota que se lo pasaron tan bien rodando este desenfadado slasher que ese humor negro tan pasado de vueltas resulta extraordinariamente divertido. Y es que a veces no se necesita más que ser honesto con lo que se pretende transmitir: Scream 4 es lo que es, una secuela dignísima que supera a las anteriores gracias al hecho de que nunca se toma en serio a sí misma y, pese a todo, logra impactar. El inicio coge por sorpresa, el desarrollo pasa volando y el clímax final con el descubrimiento del (o los) asesino(s) resulta satisfactorio gracias al mensaje que se pretende transmitir y a un (o una) Ghostface (que es como se llama al asesino o asesina de la máscara) que es, en mi opinión, el (o la) mejor de todos los vistos hasta el momento. Y es que Scream sigue siendo lo que es, pero los adolescentes han cambiado, hasta un viejales como Kevin Williamson (guionista del filme) lo sabe y lo comprende a la perfección.

En definitiva, algo tendrá esta película que consigue resultar bastante más efectiva que cualquiera de los sucedáneos que salieron en la época de los 90 o en la década que hemos dejado. Para mí ha sido un regreso francamente delirante a la adolescencia, a la basura que tragaba en aquella época, ciertamente. Pero a veces un Big Mac puede resultar muy apetitoso, como es el caso.

3 comentarios:

Oneyros dijo...

Chico a mi desde Scary Movie, no van a conseguir que esta mascara me de miedo nunca mas... de hecho me hace hasta gracia

Ovidio dijo...

Pero es que esa es la gracia, que en esta secuela los autores han sido conscientes de eso y han decidido ofrecer una película friki, pasada de rosca y muy divertida, sin preocuparse por ser trascendentales o buscando dar miedo. Al contrario, no se toman en serio a sí mismos. ¡Por eso mola! :D

Yota dijo...

Bastante de acuerdo con tu crítica. Me lo he pasado en grande y el choque generacional está muy bien representado.