
Un joven llamado Ovidio, propietario y autor de este blog, contaba con tan sólo unos nueve años a sus espaldas cuando su abuelo se encontraba grave en un Hospital y, por dicha razón, sus padres decidieron dejarle en casa de una tía que le cuidaría durante un mes o dos. En casa de dicha mujer, Ovidio veía innumerables libros, y pese a no tener todavía el interés y la paciencia necesarias para leerse obras como Robinson Crusoe o La Isla del Tesoro, comprobó entusiasmado que contaba con una adaptación en cómic dentro de esas curiosas ediciones de clásicos juveniles. Así pues, leyó dichos clásicos en su versión gráfica. Pasaron las semanas en esa casa y, un día imborrable en su mente, su tía se acercó a él, en tono autoritario, para decirle una frase que jamás se le olvidaría: -Ya dejarás de leer tebeos y de ver dibujitos para concentrarte en las letras de un buen libro, entonces sabrás lo que es disfrutar leyendo.
No la olvidaré jamás.
Lo que nunca supo mi tía es que esa frase haría mella en mí de una forma muy distinta a la que le habría gustado. He leído libros, posiblemente menos que muchos intelectuales o estudiantes de diversas carreras. He sido desde muy pequeño fan de Agatha Christie, siendo Diez Negritos mi obra favorita de la autora, he leído a Conan Doyle, me enamoré del Drácula de Bram Stoker, me quedé asombrado con el Frankenstein de Mary Shelley, me chifla la novela negra al estilo El Cartero llama Dos Veces o El Talento de Mr. Ripley. He leído American Psycho, El Silencio de los Corderos, Sueñan los androides con ovejas eléctricas, El Principito, el Lazarillo de Tormes... He leído, en definitiva, no las obras suficientes para ser un entendido en la materia, pero no se puede decir que no haya leído un libro en toda mi vida. Y sin embargo, en cómics he leído como diez veces más de lo que he leído en libros, y aún me quedo corto.
¿A qué se debe esto? Pues al simple hecho de que, por mucho que mi tía lo niegue, un cómic no es peor que un libro, no al menos en general, sino algo diferente y un arte como cualquier otro. La literatura tiene más bagaje, todo hay que decirlo, pero pretender hundir el arte secuencial es un absurdo, es de ser cerrado de miras y un profundo ignorante en la materia. Reducir al cómic en su vertiente más infantil sólo porque sea muy accesible para un infante es quedarse en la superficie. Sería el equivalente de afirmar que los libros son para niños sólo porque vienen ilustrados a todo color y se divierten con sus cuentos. No señor, como en la literatura, en el cómic se puede encontrar cualquier tema que se pretenda buscar, desde novela policiaca negra hasta crítica social, y como medio de expresión siempre será tan válido como la literatura, el cine, la pintura en los museos o el teatro. No obstante, el cine bebe mucho del cómic (y viceversa), sino que se lo pregunten a los encargados de las fases de preproducción y los storyboards en las grandes superproducciones cinematográficas, se llevarían una sorpresa.
Todo esto viene a cuento por un artículo que leí ayer completamente estupefacto. Se titula de una forma harto despectiva "Dibujos Animados" y me recordó mucho a las palabras de mi tía, que no necesitó las mismas clases que le han dado y ha dado el autor de semejante panfleto desacreditador: Vicente Molina Foix, para llegar a la misma conclusión que él.
Resulta sorprendente que un hombre tan culto como este, tan apegado a las artes y al estudio de las mismas, escriba semejantes palabras dirigiéndose de una manera tan simplista y superficial a un tipo de expresión artística que merece muchísimo más reconocimiento. ¿No sabe Molina que la escritura en cómic puede llegar a ser tan rica como en la literatura? ¿No comprende que esos dibujantes de monigotes (como tan alegremente los llama) trabajan duro para elaborar con un mimo, que ya quisieran muchos novelistas de hoy en día, una obra que requiere una documentación gráfica y escrita tan extensa que haría palidecer a un poeta? Lo confieso, ante semejantes falacias yo perdí los estribos, estuve incluso soltando palabras poco elegantes contra el autor en un foro. Pero es que en la prensa escrita profesional y seria no debería haber sitio para ataques tan incomprensibles como este, no sólo contra un arte, sino contra todo un sector, demostrando que no se sabe de lo que se escribe una vez más. La rabia dejó paso a la incredulidad, y ahora mismo, Sr. Molina, ha dejado paso a la lástima. Lástima que siento al ver que sigue habiendo gente que, no sólo cree que el cómic es para niños, sino que cualquier cosa con "dibujitos" lo es.
Sr. Molina, usted creerá que con sus años de experiencia y sus estudios ya nadie puede darle lecciones: Probablemente creerá que nadie, y menos un joven que sólo ha estudiado la carrera de Bellas Artes en Altea, debería dirigirse a usted en estos temas siquiera, y es muy probable que sepa mucho menos de Historia del Arte que usted, es posible que pueda darme muchas lecciones y enseñarme multitud de cosas. No me cabe ninguna duda, y yo estaría dispuesto a escucharle en todo lo que usted sea un experto en la materia. Pero por favor, no crea que los años y los estudios le otorgan la capacidad de hablar de todo con total propiedad, porque demuestra usted un desconocimiento absoluto del Nóveno Arte que hace aún más preocupante su participación en ese infausto artículo. Puede que usted esté desencantado porque sus libros, sus poemas o sus películas no tienen el reconocimiento deseado, pero no es motivo para atacar con esa mala bilis y ese tono tan altanero otro arte como es el cómic, que es más rico de lo que usted cree o jamás llegará a imaginar.
La vida, Sr. Molina, es un aprendizaje constante, aprenda de todo lo que le responden en su propio blog y en otros lugares a los que puede acceder tan sólo poniendo su nombre en el Google. Aprenda de autores como Gaiman, Moore, Straczinski, Jorodowski, Miller, Spiegelman, Goscinny, Hergé, Jan, Ellis, Morrison, Satrapi, Moebius... y comprobará que no están tan lejos de sus escritores favoritos.
O mejor, no lo compruebe, algo me dice que, pese a todo lo que puedan decirle al respecto, usted no sabrá apreciarlo. Y si es así, lo lamentaría profundamente. Siga pensando que cualquier cosa con dibujos que no esté expuesta en un museo es algo sólo para niños y luego piense en Duchamp, el mismo que puso un urinario con su firma en una exposición sólo para dar una lección sobre la libertad del medio expresivo del artista. Entonces no le costará, supongo, darse cuenta de la validez de los registros de un cómic para comprobar que es un medio tan apto como el escrito. ¿Puede expandir su mente o se quedó en el dadaismo para siempre?
Saludos.