domingo, 27 de febrero de 2011

Balada triste de trompeta - Jokers a la española

Con Álex de la Iglesia mantengo una relación de amor y odio que es un verdadero drama. Empecé a fijarme en este director cuando quedé maravillado con las que pueden ser sus dos mejores películas: El día de la bestia y La comunidad. Cuando me piden recomendaciones de cine español, pienso en esas dos joyas que nos ha otorgado este, por otro lado, carismático director. Y digo esto último porque me encantan sus declaraciones y su forma de pensar, dicho de otra forma: casi voy a ver sus películas con la intención de que me gusten, realmente deseo que eso ocurra, que quede maravillado con ellas y pueda decirlo para recomendarlas. Por desgracia, esto no está ocurriendo estos últimos años. Crimen Ferpecto fue una comedia divertida, sin demasiadas pretensiones, que no maravilla pero por lo menos divierte y tiene cierta impronta personal de su autor que la hace un poco más especial. Pero a partir de ahí... para llorar. Tanto Plutón BRB Nero como Los Crímenes de Oxford fueron dos decepciones abismales, buenas ideas muy mal planteadas que aburrieron más que gustaron. Por eso, cuando vi los primeros avances de Balada Triste de Trompeta, lo primero que pensé es que podía suponer el resurgir de Álex de la Iglesia, el que tanto nos gustó y sorprendió en sus inicios. Todo conducía a que iba a traernos, por fin, otra joya en su filmografía.

Pero por desgracia no ha sido así. No al menos en mi caso. La idea era fantástica: una hermosa trapecista que emplea el color que tienen en común tanto la bandera republicana como la nacional españolas, se convierte en el objetivo de dos payasos que desean poseerla a toda costa. Uno es Javier, el payaso que representa la república, víctima del pasado, de la guerra civil que le arrebató su vida. El otro, sin embargo, representa el bando nacional, es hijo de la dictadura, más cruel y autoritario. Ambos luchan por la chica, que simboliza a España, y durante el camino tendrán el apoyo de unos y otros, sin importar los medios para conseguir lo que buscan, el corazón de una frágil doncella que se ve impotente en medio de todo. Como puede verse al final, solo había un desenlace posible.

Como puede verse, la idea es curiosa y muy atractiva, pero por desgracia por sí sola no funciona. Esto se debe a un guión endeble, caótico (en el peor de los sentidos), sin gracia y, lo peor de todo, sin nada que aportar al espectador. Es decir, no solo carece del ocurrente humor que ya pudimos ver en películas mucho mejores como las citadas El día de la bestia o La comunidad, sino que tampoco es capaz de emocionar al espectador, de implicarlo en la trama o hacerle partícipe de la misma. Es posible que Álex no buscara esto último y quisiera mandar un mensaje desde la más angustiosa de las bilis, pero por desgracia ni como burrada termina de divertir. Tiene momentos puntuales realmente ocurrentes, pero naufragan en un mar de sinsentidos que acaba siendo abrumador y agobiante. Ya no importa si hay mucha violencia o no (al cabo de media hora, son esperables todo tipo de atrocidades y ya no sorprende), tampoco si hay muchas escenas subidas de tono... no importa nada, de hecho, simplemente  se trata de un desfile de despropósitos que avanza por nuestros ojos sin orden ni concierto. Se reflejan momentos históricos porque sí, cierto dictador aparece para representar una escena supuestamente graciosa  y todos los personajes de la trama, absolutamente todos, actúan por inercia y como pollos sin cabeza, sin respetar ningún tipo de coherencia interna.

Por tanto, estamos ante una película realmente difícil, que no se sostiene por ningún sitio, con mucho poderío visual (en esto es irreprochable, una maravilla), una fotografía excelente y grandes ideas. Pero nada de todo ello sirve si el guión hace aguas por todas partes y no aprovecha absolutamente nada de lo que ofrece. Y esa es la peor sensación posible: está todo muy mal desarrollado, empleado y mostrado. Lo cual es una verdadera lástima, porque hasta los intérpretes están inspirados, con un Carlos Areces injustamente vilipendiado cuando resulta que aquí demuestra que es un actor solvente, casi diría que mejor que la propia Carolina Bang, que parece la representación del espectador con ese rostro de sorpresa perpetua con el que nos brinda a lo largo de todo este excesivo largometraje. Sin embargo, el mejor intérprete es Antonio de la Torre, quizá porque no se toma demasiado en serio a su personaje.

Lo dicho, otra decepción más de un director del que de verdad espero poder hablar bien, de nuevo, de sus obras algún día. Pero no se me presenta la ocasión y eso hace más amargas este tipo de críticas, y es una pena, porque esta propuesta es más auténtica y sincera que muchas películas que podemos ver en nuestras carteleras.

3 comentarios:

Iñaki dijo...

Por completo de acuerdo, lo dije y lo reitero:

http://mundosenparalelo.blogspot.com/2010/12/cine-balada-triste-de-trompeta.html

Saludos en paralelo.

Ovidio dijo...

He leído tu reseña y... sí, joder, es sorprendente que coincidamos tanto. Realmente la película nos ha dejado el mismico mal sabor de boca.

Anónimo dijo...

os recomiendo que le echéis un vistazo a un video que se llama EL LADO OSCURO DEL CLAN ALMODOVAR
lo tenéis en el blog del libro LA LUZ fusilado por Álex para hacer el dia de la bestia.

http://jacob-alter.lacoctelera.net/posts/archive