sábado, 19 de febrero de 2011

Enterrado (Buried)

Lo primero que llama la atención en este filme es su premisa: Todo transcurre dentro de un ataúd, absolutamente todo. Tal idea, arropada con un toque que bebe directamente de los recursos del célebre Alfred Hitchcock (desde los mismísimos créditos, que son prácticamente un homenaje al maestro del suspense, hasta los encuadres) se vuelve sugerente y atractiva si además cuenta con unas críticas asombrosamente positivas, de esas que hacen que uno piense que estamos ante una verdadera joya. Y es que, ¿qué hay más terrorífico que morir lentamente dentro de una caja de madera enterrada a cierta profundidad? Pocas cosas peores se nos ocurren, si no se muere por falta de oxígeno puede ser por inanición, y eso último sería el peor de todos los casos posibles. La muerte lenta no seduce a nadie, salvo si es en la distancia, por eso ver el trailer de Enterrado es caer rendido ante la propuesta, nuestras ganas de ver un buen relato de suspense, asfixiante y claustrofóbico, son realmente grandes, debido al escaso material de calidad que nos llega en nuestras carteleras, siempre infestadas de películas del género del terror y el suspense de la más baja estofa y con el mínimo de originalidad posible. Sin embargo, para poder narrar una historia dentro de un mismo lugar con un solo actor hay que poseer en una gran destreza para poder jugar adecuadamente con tan pocos recursos.

Muchos comparan Enterrado con 127 horas, ya que ambas se aprovechan de la calidad de sus actores protagonistas, los que hasta el momento solo habían realizado papeles secundarios y ahora por fin tienen la oportunidad de resarcirse con papeles protagonistas en los que lo han dado todo. Además, ambas narran una historia que sucede en un mismo lugar, sin enfocar otros y con una ausencia bastante notable de secundarios. Sin embargo, me atrevo a decir que la película que nos ocupa tiene en realidad mucho más parecido con Última Llamada de Joel Schumacher, ya que ambas poseen a un protagonista metido en una situación en la que no pueden salir y ambos cuentan con un teléfono o un móvil para contactar con el exterior. Es más, las dos historias tratan el terrorismo desde un enfoque más ambiguo y, por si fuera poco, también tienen en común una crítica contra la burocracia y la hipocresía del mundo occidental. Lo que sí es cierto es que Enterrado tiene más mérito por centrarse en un lugar aún más inaccesible y con muchos menos rincones con los que lucirse. No salirse en ningún momento de las seis paredes de un ataúd no es cosa fácil, y es ahí donde reside el principal encanto de la película.

La dirección es impecable, aprovecha todo lo que tiene a su alcance y más. No hay tiempo para el aburrimiento gracias a una serie de enfoques bastante sugerentes y acertados, que además aprovechan la expresividad y sobriedad de un muy inspirado Ryan Reynolds que no es que se meta en el papel, es que realmente lo vive. Sin duda la forma que emplearon para rodar esta película es lo que más la ha beneficiado, ya que el actor realmente estuvo metido en un lugar tan reducido, Lo difícil era no caer en el más ridículo de los histrionismos o resultar creíble. Reynolds aprueba con nota, demostrando que es mejor actor de lo que parece.

Pese a todas estas virtudes, no es la joya que me han intentado vender. Cierto es que las críticas, cuando son demasiado positivas, pueden llegar a ser una lacra para la percepción más objetiva de quien las ha leído. Pero en mi caso, creo sinceramente, que pese a la premisa, la dirección y al buen hacer del actor principal, el guión es bastante pobre y echa un poco por tierra (y nunca mejor dicho) la genialidad del largometraje. Y es que no es creíble, todo lo que Ryan lo es, no lo es el argumento ni los diálogos. Justamente donde acertaba Última Llamada, fracasa esta película. Incluso haciendo comparaciones con 127 horas, Boyle lo que hizo fue aprovechar los sueños y todo misticismo abstracto para no aburrir, Cortés (director de este filme) lo que hace es utilizar las llamadas para hacer más interesante el relato. Pero por desgracia, no hay mucho que contar y la trama se vuelve realmente forzada y olvidable. El protagonista no posee nada destacable, ni en cuanto a historia ni en carácter. El giro supuestamente sorprendente llega tarde y resulta torpe, tanto como la crítica que se pretende realizar, de la que hacen tanto hincapié en todos los aspectos que acaba siendo insultante. Además, el sentimiento de claustrofobia se va perdiendo paulatinamente. Al principio nos agobia la perspectiva y la ambientación, pero después las llamadas nos hacen despistarnos de la situación y se olvidan de todos los detalles, el protagonista tiene tantos elementos a su disposición que al final nos acabamos relajando hasta el mismísimo final.

Un final que, dicho sea de paso, es la contraposición total de 127 horas, ya que mientras una es una oda a la vida y a la supervivencia, la otra parece una rendición a una de las peores situaciones posibles. Todo esto no sería tan grave si al menos el filme resultara convincente o memorable. Por desgracia, al menos para mí, no es el caso.

5 comentarios:

Fran G. Lara dijo...

A mí tampoco me convenció en el momento de su estreno, pero cuando escribí la correspondiente crítica en mi blog me quedé solo. Pensaba que era el único nadando contra corriente... hasta ahora.

Ovidio dijo...

Oh dios, por fin, yo también empezaba a creer que era el único al que se le ocurría mil formas de mejorar un guión tan chusco. Bueno, al menos en mi opinión.

He ido corriendo a buscar tu reseña, a ver qué decías tú en ella y... joder, es que es verdad el maniqueo y el evidente adoctrinamiento. Si es que solo cierta llamadita de la empresa que despide al protagonista ya es para decir: -Sí hombre, y además comen niños vivos. Joder, es que se pasaron tres pueblos.

Y así con muchos detalles más, pero no quiero destriparle demasiado la película a nadie.

Int dijo...

¡Chicos, formemos un club! Yo en mi reseña le di 1 estrella, así que imaginaos lo que me gustó.

Lo vuelvo a repetir: partiendo de lo experimental escogieron el camino más fácil y el convertir el ataúd en un catalizador de los males de la sociedad occidental es de lo más risible (y español).

Fran G. Lara dijo...

Hey, puedo ponéroslo aún más difícil: La Red Social tampoco me gustó.

Ovidio dijo...

Int, curiosamente el guión es de un yanqui. XD