viernes, 26 de septiembre de 2008

Terminator 2 y Blade Runner

Hombre, no hay color entre estas dos películas.

Pero James Cameron y Riddley Scott son una debilidad mía cuando hablamos de directores de cine. Esto se debe a que ambos realizaron la primera y la segunda parte de la saga Alien, que tantos buenos ratos me han hecho pasar y tanto he disfrutado una y otra vez. Ahora que he visto recientemente la secuela del Chuache como cyborg y me faltaba por poner el dibujo de Blade Runner que tengo colgado en Deviantart desde hacer bastante, pues es la ocasión perfecta para hablar de las dos.

Pero sin comparar, porque no se puede.

Terminator 2 ha resultado ser una película de acción y aventura bastante buena, me ha recordado mucho en su dinámica a Aliens El Regreso, en el sentido de que se pierde gran parte de la angustia persecutoria de la primera parte (aunque aun permanece ahí, pero menos, es lo que tiene saber que los protagonistas cuentan con un defensor casi invencible) para pasar a la acción más cruenta. Y creo que ahí es donde Cameron destaca bastante.

De hecho, la jugada de poner al asesino implacable de la primera parte como defensor en esta era muy arriesgada. Hay momentos donde el robot habla en plan "chócala tío" o "tranqui colega" que me parecieron algo sonrojantes. O cuando intenta sonreír, donde la verdad el actor demuestra ser bastante bueno en su papel inexpresivo. Pero por lo general, la evolución de la máquina en contacto con el niño que tiene que proteger está muy lograda y al final incluso da pena el desenlace.

Eso sí, si hay algo en que destaque esta segunda parte muy por encima de la primera es en efectos especiales. ¡Y vaya efectos! Son mejores que muchos que podemos ver en películas actuales, lo cual me ha dejado sorprendido. De hecho, la escena donde se muestra la bomba nuclear en todo su esplendor en edificios de EEUU es impresionante, tanto que hasta da escalofríos. Y qué podemos decir del T-1000 de Robert Patrick, aparte de que el actor resulta temible hay que decir que ya es una leyenda por marcar época con esas transformaciones tan ingeniosas y bien hechas.

En fin, una buena película que no llega a la brillantez de Aliens (en mi opinión), pero que está casi a la altura, que ya es mucho. Ojalá la mitad de lo que hay en la cartelera fuera como esta.

Pero Blade Runner es otra cosa muy distinta que ya comentaré en otra ocasión.

Saludos.