
Desde el principio tenía pensado mostrar al monstruo en su faceta más inquietante, lo cual no era tan fácil como parece. A pesar de que la novela nos cuenta que éste mira por la ventana, me negaba a dibujarlo de esa manera, porque pensé que iba a quedar un poco ridículo o extraño (voyeur, quizá). Así que me decanté por hacer una ilustración más libre, en el sentido de que no trato de emular un espacio o tiempo reales, con la cama sobre un fondo manchado y la ventana proyectada desde el otro lado y enfocando claramente el rostro de la criatura enfadada. Todo mientras el doctor llora al ver a su amada sin vida.
Un saludo, mañana... el final.
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