
Era esencial en esta escena el que apareciera el buen doctor asustado ante la presencia del monstruo, tendido en su camilla, con los ojos recién abiertos. Necesitaba que el laboratorio fuese mucho más tétrico y siniestro, ambientado en una buhardilla y ese ventanal iluminándolo todo. Nótese la piel del rostro colgada en ganchos, extraída directamente de la película de Ed Gein. Y es que su Casa de los Horrores es fuente de inspiración a la hora de crear entornos malsanos.
Siguiente escena... MAÑANA.
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