domingo, 12 de junio de 2011

Marvel Héroes: Patrulla-X - Graduación

Antes que nada, me gustaría aclarar que soy algo blasfemo con los clásicos. Es decir, los mido por el mismo rasero que los cómics modernos, esto hace que no sea demasiado justo con los primeros, ya que lo que funcionaba en una época puede no funcionar ahora, por lo que normalmente se suele recomendar hacer balance para averiguar si la obra era adelantada o no a su tiempo en comparación a lo que había entonces. Esto si se quiere obtener un juicio lo más objetivo posible, claro. Pero por desgracia, por mucho que algo fuera significativo en un momento, si no consigue superar el paso del tiempo, para mí no merece tanta consideración. Y ese problema lo tengo desgraciadamente con Roy Thomas, un guionista que escriba donde escriba jamás consigue gustarme. Sus ideas son muy buenas, pero el desarrollo de las mismas y sus diálogos me parecen muy arcaicos, incluso para su tiempo. Stan Lee, siendo anterior a él, logra convencerme mucho más en la mayoría de sus obras, por lo que tampoco es un prejuicio general hacia un modo de narrar que ya no se emplea, mayoritariamente, en la actualidad. Sabiendo esto, supongo que entenderéis mejor por qué no tengo en mayor consideración esta etapa de los X-men clásicos.

Lo que encuentro en estas páginas de Thomas y Neal Adams es épica en estado puro, pero también "épica por la épica", que al final acaba agobiando porque no dan ni un solo respiro. De hecho, la etapa ya comienza con una situación peliaguda y un villano de gran poder atacando al grupo en un paraje inhóspito. Inmediatamente después, el grupo sufre el ataque de los centinelas, más peligrosos que nunca y en manos de un nuevo dirigente con cierto secreto perjudicial para él mismo. Unas páginas de calma llegan por fin con el ataque de Saurón (no confundir con el de Tolkien), que acaba en tragedia, al más puro estilo de las viejas historias de terror dramáticas. Posteriormente, llegamos al reencuentro con un viejo villano en Tierra Salvaje que deja en jaque a la Patrulla, para después asistir al ataque de los pérfidos Z, Nox, el japonés Fuego Solar hace acto de presencia y finalmente vemos a la Patrulla contra Hulk.

No se puede decir que las tramas no sean variadas o interesantes, en ese sentido Thomas lo bordó: cogió lo que funcionaba, lo que no y lo mejoró, dándole a la serie una mayor entidad de la que poseía en números anteriores. Cierto es que eso tampoco es mucho decir, ya que diciéndolo claramente: Uncanny X-men antes esta etapa es un despropósito. Pero eso no quita el mérito de estos autores a la hora de dar solidez e interés a una serie que parecía acabada. De toda la etapa (o de todo el tomo), la mejor saga es, sin duda, la de los Centinelas, que luego "copiaría" Claremont a su manera con el nuevo grupo de mutantes. La historia de Saurón también es digna de mención, así como la invasión de los Z, Nox, que ya es todo un clásico. Sin embargo, el desarrollo oscila entre lo pasable y lo ramplón. Esto se debe a un tratamiento de las historias por momentos excesivamente teatral, con unos diálogos irreales, dramáticos y artificiales que suenan falsos en boca de unos personajes continuamente exaltados.

Sin ir más lejos, el propio Bobby Drake se pasea a lo largo de todo el tomo quejándose por no tener a Lorna en sus brazos (lo que acaba siendo irrisorio hasta para la época), Ángel se deja capturar una y otra vez tras el monólogo justiciero de rigor (contad las veces que grita eso de "¡esto no lo permitirá... el Ángel Vengador!" y veréis que acaba siendo un personaje ingenuamente plasta) y Bestia con el comentario sarcástico siempre preparado, sin mostrar ninguna genialidad más allá de su verborrea. Todo esto con una grandilocuencia pretenciosa que acaba sacando de la historia, más que ayudar a hacerla entretenida. No creo que el dibujo de Adams ayude mucho a todo esto, ya que pese a su dinamismo, su genialísima composición de página y su ejemplar estudio de anatomía y escorzos, consigue que sus personajes parezcan todos iguales por sus sobreactuaciones, siempre excesivas, siempre con los mismos gestos sobresaltados, apuntando a todas partes y corriendo a toda velocidad. ¡No hay término medio!

Por lo tanto, estamos ante una etapa más que digna, que se ha ganado la fama que posee pero que no deja de tener ciertos excesos de sus autores que la hace menos disfrutable a ojos de los pocos que no estamos acostumbrados. Recomendable para fans de los X-men, pero para aquellos que busquen algo que leer tras la inminente película... mejor recomendar otras obras más accesibles y cercanas al filme de Vaughn.