martes, 20 de septiembre de 2011

Astonishing X-men - Xenogénesis

Warren Ellis es un autor extraño, no ya porque sea británico, que eso siempre supone un plus de "rareza" por lo atípicos que resultan en su forma de escribir y su remarcada personalidad, sino porque además nunca se sabe por dónde te va a salir. Lo mismo escribe una crítica social fabulosa con una gran dosis de ciencia ficción bien urdida como le da también por realizar a continuación un trabajo alimenticio en el que no pasa nada relevante a lo largo de todos los números. Por ello, resulta curioso ver que en la colección de Astonishing X-men nos ha dado precisamente una de cal y otra de arena. O mejor dicho, una saga decente, otra muy floja y otra notable. A esto me refería con que es un guionista impredecible, pero por suerte cuando sorprende lo hace con algo que no deja indiferente, para bien o para mal, como es el caso de Xenogénesis

Esta miniserie que en España han decidido ubicar en la colección regular es posiblemente uno de los mejores trabajos del guionista en la editorial de los mutantes. Quizá porque, por fin, de alguna manera ha sabido trasladar todo su buen hacer y sus conceptos e ideas de forma que no quedaran forzados o fuera de lugar en una serie puramente comercial. Casi se podría decir que, justo cuando realiza su último trabajo, por el momento, con estos personajes, al fin les coge la medida y los aprovecha de veras para escribir su propia historia. Y es que aquí encontramos al Ellis que todos esperamos ver: su mordaz crítica deudora de Transmetropolitan, pasando por la épica y rebeldía de Authority y acabando con la ciencia ficción referencial que mostró adecuadamente en Planetary. Concretando, el nacimiento de unos bebés presuntamente mutantes en África sirve de excusa para hablar de la situación por la que pasa este continente sin que a nadie le importe (especialmente a América) y también para recuperar uno de los conceptos más atípicos de la mitología mutante, precisamente deudores de guionistas igualmente británicos, por lo que el círculo se cierra satisfactoriamente. 

Por lo tanto, ¿qué tenemos aquí? Pues una historia de compromiso social en una situación peligrosa con una gran amenaza que hacía tiempo que no veíamos por estos lares. Ellis pasándoselo bien, al fin, con estos personajes, enviándolos a un paraje inhóspito donde no son bienvenidos. Además, los escribe de maravilla, especialmente a Emma Frost, que parece brillar precisamente cuando un guionista no-americano decide explotar sus "encantos". Por otro lado, Kaare Andrews se las apaña para reforzar el lado peculiar de la propuesta, aportando unos diseños poco convencionales y unos trajes que rememoran a aquellos que perdimos en la etapa de Morrison, más urbanos y militares, tan adecuados que uno se pregunta por qué tuvieron que regresar a los superheróicos cuando estos funcionan de una forma tan convincente. Aparte, se las ingenia para realizar unas composiciones de página muy solventes, con una buena coreografía en la acción que destaca principalmente por dar rienda suelta al Logan más aterrador y desatado. Una mezcla que, la verdad sea dicha, funciona a las mil maravillas y aporta un toque muy personal a una saga que merecía mejor suerte y mejores críticas. El único defecto que se le puede sacar, que tampoco es tanto, es que cierto villano (o villanos) nunca habían sido fáciles de matar, pero Ellis se toma la molestia de que les cueste horrores conseguirlo. 

En definitiva, una propuesta magnífica, bien desarrollada, que recupera viejos conceptos para aprovecharlos bien y de una forma novedosa, buenos diálogos, una crítica convincente de la situación de África con respecto a los occidentales y unos personajes bien escritos. Un cómic adulto y complejo en una cabecera puramente comercial. ¿Cuánto tiempo hacía que no veíamos nada semejante en los X-men?

2 comentarios:

Yota dijo...

Muy de acuerdo con tu critica ovidio, ojalá ellis hubiera pillado antes el tono de la colección.

Y lo de rescatar personajes de Excalibur del año de la chingada me encantó.

Ovidio dijo...

No solo los rescata, sino que los escribe de una forma diferente para contar algo propio. Que al fin y al cabo, y por obvio que suene, es lo que se debe hacer cuando se juega con conceptos de otros. Por eso también me gusta mucho esta saga.

Y me alegro de no ser el único que la juzga como es debido.